Aquí lo más agradable

Tito Rondó[email protected] La primera vez que algo grande ocurre se le queda pegado a uno a la memoria de tal forma que se vuelve parte inolvidable de nuestro ser. ¿Cómo olvidar aquella mañana del 15 de septiembre de 1976 cuando me enteré que Dennis Martínez había debutado el día anterior con los Orioles de Baltimore, […]

Tito Rondó[email protected]

La primera vez que algo grande ocurre se le queda pegado a uno a la memoria de tal forma que se vuelve parte inolvidable de nuestro ser.

¿Cómo olvidar aquella mañana del 15 de septiembre de 1976 cuando me enteré que Dennis Martínez había debutado el día anterior con los Orioles de Baltimore, y por primera vez Nicaragua, país beisbolero por excelencia, tenía un jugador entre los mejores del mundo?

Aún así, fue muy emotivo para mí la noche del 5 de septiembre ver aparecer el nombre de “Mairena” en la imitación de cuadro que se usan en las pantallas de las computadoras para darle una sensación de vida a las transmisiones de Grandes Ligas por internet, lo que me obligó inmediatamente a poner la transmisión de radio (también por internet).

Era complicado, pues ese día jugaron además de Oswaldo Mairena los otros nicas, Vicente Padilla y Marvin Benard, y tenía que cubrir para los lectores de LA PRENSA a los tres. Pero la preferencia la tenía obviamente nuestro octavo big leaguer en la historia.

Algo sí completamente inédito fue el triunfo del Norte como campeón nacional de béisbol. Nunca un equipo de Matagalpa se había llevado el título antes, y la historia de los norteños en nuestra mejor pelota empieza en 1950.

Pero el jueves 23 de marzo el Rivas caía vencido por paliza, y por primera vez en 15 años un equipo que nunca había ganado un torneo se coronaba. El último “equipo nuevo” que lo había logrado habían sido los Dantos, en 1985. Pero eran de Managua.

Quizás algo paralelo a lo que logró Mairena con su presencia en los Cachorros fue el sensacional e inesperado triunfo de Omar Varela sobre los Atléticos de Oakland el 29 de marzo (fue un buen mes), durante el entrenamiento de primavera.

Subido del campamento de los clase A y Rookie por si acaso el juego de exhibición se iba a extrainnings, Varela dio una base por bolas mientras dominaba a tres big leaguers para llevarse el triunfo y un recuerdo imborrable.

La firma de Gonzalo López por la cifra récord para un nica de 725.000 dólares fue algo maravilloso, que abre las puertas de un futuro mejor para nuestros jóvenes valores.

Otra sorpresa agradable en nuestro beis fue el último juego de la final del Béisbol Especial, no porque ganó el Bóer, sino porque un par de miles de espectadores se hicieron presentes y se entusiasmaron viendo la clase de pelota que juegan nuestros prospectos.

También fue positivo el retorno de Juan Muñoz después de dos lesiones seguidas, el salto de Julio César Ráudez a Estados Unidos, donde en clase A ganó ocho y perdió solamente uno.

Las firmas de Faran Dometz, Winston Alguera y Lenín Aragón, lanzadores, y el jugador de cuadro Ofilio Castro nos revelan una cantera muy productiva.

Nos agradaron las campañas en clase A de Jimmy González, Varela, Ráudez, Jairo Pineda y Justo Rivas, quien de no ser por una lesión hubiera participado en los play offs doble A. Todo eso, más el subcampeonato logrado en Panamá por la Selección Nacional.  

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