- La madre alega que ésta era la única manera de controlarlo
Moisés Martínez [email protected]
Un niño de 13 años fue liberado ayer de las cadenas que lo ataban a una de las patas de su cama, después que vecinos denunciaron a LA PRENSA que el menor se encontraba en esa situación desde el pasado 25 de diciembre, como parte de un castigo que le impuso su madre.
Tan pronto el equipo de este Diario llegó a la dirección que indicaron los vecinos, se presentó el padre del niño, Ernesto Blanco (que no vive en ese hogar), y rompió con un tubo las amarras de la verja de la vivienda para entrar.
Luego de ingresar a la casa, vio a su hijo encadenado y no pudiendo hacer algo para quitar las cadenas, rompió en llanto y acusó al padrastro del niño, Erving Guerrero, de maltratar a su hijo, y a su ex mujer Maribel Suazo de encubrir los castigos que el menor recibía. “Lo tienen encadenado desde el 25 de diciembre, si yo sé que ese hombre me le pega y me lo maltrata”, dijo entre sollozos.
El hecho se dio en las cercanías de la clínica Don Bosco y capturó la atención de todos los vecinos del sector que se agruparon frente a la vivienda.
En medio de un mar de personas, llegó la madre, Maribel Suazo, quien admitió ser la responsable del castigo impuesto al menor, y aseguró que lo hizo porque el niño se escapaba a un expendio de drogas cercano y ésta era la única forma que ella encontró para detenerlo. Suazo insistió en la inocencia del padrastro.
“Sí, yo lo encadené. Lo tengo allí porque no puedo controlarlo. El se va meter a donde “Los Pelones” a consumir drogas y a beber guaro. El 24 de diciembre hasta se desmayó porque andaba totalmente endrogado”, dijo bastante serena y segura.
La señora atacó a su ex esposo (Ernesto Blanco) de quien dijo se mantenía “perdido” en drogas y licor, por lo que tuvo que dejarlo. “Yo no quiero que a mi hijo le pase igual que a su padre o a su abuela, la cual está detenida por expendio de drogas”, contó.
El niño, en un total estado de shock, no articuló muchas palabras y se limitó a decir: “Mi padre me castigó porque me fui toda la noche el 24. Primero me pegó y luego me castigó”, dijo brevemente.
Posteriormente, la Policía le quitó las cadenas al menor y detuvo a la madre, la cual será procesada por abuso infantil.
DELITO PENADO CON 3 A 8 AÑOS DE PRISION
Carlos Emilio López, Procurador Especial de la Niñez y la Adolescencia, declaró que el caso era un abuso a los derechos humanos y a la integridad física del niño ya que la Ley 230 de protección infantil castiga la violencia intrafamiliar independiente de quien sea el miembro de la familia que cometa el delito.
Aseguró que si el juez encuentra las suficientes pruebas, la pena podría oscilar entre 3 a 8 años de prisión. Llamó a Mifamilia a que actúe para brindar todo el tratamiento psicológico y físico que necesite el niño. Explicó que en estos casos se dan tres opciones para estos niños, las cuales son: dárselo a otros miembro de la familia, hogar substituto o el ingresar en última instancia a un centro de protección.