- Directora se muestra grosera con estudiantes que llevaron medicinas para aliviar un poco el dolor de pacientes
Wilder Pérez [email protected]
El Centro de Salud de Tisma, Masaya, fue escenario de una controversia cuando un grupo de estudiantes de la Universidad Centroamericana entregó una donación de medicamentos que más demanda la comunidad.
A pesar que los estudiantes llegaron dispuestos a limar asperezas, Rosa María González, directora del centro, como bienvenida les dijo que no sabía con quién habían coordinado la gestión. Acto seguido se mostró renuente a firmar el “recibido” mientras no fuera registrado en bodega, además de señalarles que algunos medicamentos no los necesitaban.
La cantidad donada por los estudiantes sobrepasó los dos metros cúbicos de medicinas contra enfermedades respiratorias, fiebres, estomacales, así como alcohol y otros productos, lo que significó la parte final de un proyecto pedagógico en el que se investigó las prioridades de los pobladores de Tisma.
Ante la actitud de González, Ana María Sánchez Morraz, catedrática del grupo, intentó rescatar a sus alumnos y les explicó que el donativo no era producto del azar, sino de un estudio realizado previamente. Sin embargo, la directora del centro respondió que “aquí nadie se muere”, antes de aceptar la donación.
Asimismo los habitantes se quejaron del cobro que les realizan por la atención. “Yo digo la verdad, si no traigo riales, de su parte me muero”, afirmó Cándida Jiménez. Jazmina Delgadillo aprovechó el acto de donación para reclamar 12 medicinas, ella necesitaba 20 cápsulas para una infección, pero al llevar ocho córdobas le dieron igual número de unidades.
LA VACA
Hasta el viernes, una persona no podía visitar el centro de salud sin que sus trabajadoras le recomendaran y no de manera amable, depositar “una contribución o regalo a la vaca”.
– La vaca no es más que una carretilla de supermercado forrada con papel de envolver a la que se recomienda depositar un regalo para los trabajadores del centro.
– “La primera vez que intentamos coordinarnos con la directora del centro nos dijo que si queríamos ayudar, que le depositáramos a la vaca y nos tiró la puerta”, dijo Karina de León, líder del grupo de estudiantes.