Desesperación cunde entre evacuados de faldas del Popocatépetl

Algunos retornan a sus casas AFP MEXICO.- Los pobladores de las faldas del volcán Popocatépetl iniciaron el jueves un ‘retorno de hormiga’ aunque las autoridades advierten que podría volver a registrarse fuertes erupciones en los próximos días. Ramón Peña, director del Plan Operativo Popocatépetl, pidió a la población no dejarse engañar por la calma del […]

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AFP

MEXICO.- Los pobladores de las faldas del volcán Popocatépetl iniciaron el jueves un ‘retorno de hormiga’ aunque las autoridades advierten que podría volver a registrarse fuertes erupciones en los próximos días.

Ramón Peña, director del Plan Operativo Popocatépetl, pidió a la población no dejarse engañar por la calma del volcán registrada en las últimas 30 horas porque “podrían repetirse fenómenos eruptivos como los de días pasados”.

Lunes y martes el volcán -a 60 kilómetros de Ciudad de México- tuvo muy fuertes erupciones de material incandescente y constantes fumarolas, aunque en las últimas 24 horas hubo una drástica reducción de actividad.

Más de 40.000 pobladores de comunidades cercanas al cráter fueron evacuados y alojados en albergues en los Estados de México, Morelos y Puebla, aunque aún hay unos 7.000 que se negaron a irse: la Policía y el Ejército tienen instrucciones de no obligarlos a retirarse sino de tratar de convencerlos.

La desesperación por retornar a sus hogares, que abandonaron el pasado viernes, cundió entre los habitantes de San Nicolás de los Ranchos, que les urge recobrar su vida normal, a pesar de que el peligro por las erupciones del Popocatépetl sigue latente.

“Nos trajeron a la fuerza, yo no quería abandonar mi casa ni mis cultivos ni mis animalitos”, contó a la AFP Antonio Gallego, habitante de esta comunidad ubicada en una cañada a 12 km. del cráter de Don Goyo, como lo llaman al gigante de nieves perpetuas.

“Estoy desesperado porque mi maicito y mi frijolito se me van a echar a perder y mis marranitos, mis gallinas y burritos se pueden morir o se los pueden robar si no los miro, además estoy enfermo de la presión y mi mujer tiene diábetes y por eso me urge regresar”, explicó con tono suplicante. Gallego, de 71 años, se encuentra albergado junto con otros 406 habitantes de San Nicolás en La Casa de Cultura de Cholula, un lugar cerrado en donde los humores de tantas personas se entremezclan con los olores de la comida y los de varios días de no haberse tomado un buen baño o de haberse mudado de ropa.

“La comida que se sirve es mala”, según sus propias palabras.

En esta afirmación coincidió Agustín Ochoa, 41, padre de cinco hijos quien añadió “ni los niños se comen la comida, a algunos de ellos le ha dolido la panza luego de comer. ¿Usted no puede hacer nada para que nos den más mejor comida? “Nos han dicho nuestros paisanos que en otros alberguesen la zona les dan más mejor comida”, abundó.  

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