Hay que realizar controles sistemáticos en el cultivo para detectar esta plaga, la que puede dañar además de los tallos, la fruta misma. LA PRENSA/ARCHIVO.

El Picudo Negro, devastador de la pitahaya

El período de incubación larval puede durar, en dependencia de la temperatura, de siete a 30 días El Picudo de la pitahaya es un insecto que en estado adulto tiene forma de gorgojo grande Nicolás Valle Gómez*Colaboración Especial En Nicaragua la pitahaya (Hylocereus undatus) ha ido adquiriendo cada día mas importancia. Diversas plagas insectiles atacan […]

  • El período de incubación larval puede durar, en dependencia de la temperatura, de siete a 30 días
  • El Picudo de la pitahaya es un insecto que en estado adulto tiene forma de gorgojo grande

Nicolás Valle Gómez*Colaboración Especial

En Nicaragua la pitahaya (Hylocereus undatus) ha ido adquiriendo cada día mas importancia. Diversas plagas insectiles atacan al cultivo, entre las cuales está el Picudo Negro o Picudo de la Vaina (Metamasius fareih-striatoforatus Galli) (Coleoptera: Curculionidae).

Hasta los años 60, crecía en forma silvestre, en medio de las plantaciones de café o frutales y fue hasta inicios de los 70 que se comenzó su explotación como cultivo en San Juan de La Concepción (Masaya).

El área de este cultivo ha incrementado paulatinamente y se estima que el área total sembrada en la IV Región, hasta 1995, superaba las 650 manzanas. Este cultivo tiene un alto potencial como producto no tradicional de exportación.

El Picudo de la pitahaya es un insecto que en estado adulto tiene forma de gorgojo grande (un centímetro de largo aproximadamente), de color negro y con un pico o probocis alargado, en donde se encuentran las piezas bucales.

Se le encuentra perforando los tallos de las plantas de pitahaya en su forma larval. Las larvas son de color blanco cremoso, sin patas, con la cabeza de color anaranjado o café claro.

Estas empupan formando un capullo engrosado compuesto por fibras enrolladas. El adulto normalmente se alimenta de restos de vegetales muertos.

Durante la época seca (verano) se aloja o se esconde entre la maleza, en matas de guineo, en ramas o troncos secos y en las vainas secas de las plantas de pitahaya.

PUEDEN PROVOCAR DAÑOS EN LOS FRUTOS

Los adultos perforan los tejidos de las vainas de pitahaya (secciones de tallo) para depositar sus huevos. Su forma larval, al barrenar los tallos, abre la puerta de entrada a hongos y bacterias dañinas que causan enfermedades.

Algunos autores reportan daños por Picudo Negro, no sólo en los tallos, sino también en botones florales y frutos, lo cual puede ocasionar pudriciones y deformaciones, así como caída prematura de los mismos.

Aunque no se han evaluado las pérdidas económicas ocasionadas por este insecto, los daños a la planta y los perjuicios económicos al productor pueden ser muy grandes si las poblaciones crecen y no se toman medidas de control.

Los huevos de este insecto son depositados en tejidos lesionados por diversas causas, incluso por la acción de otros insectos. El período de incubación larval puede durar, en dependencia de la temperatura, de 7 a 30 días.

Las larvas taladran las vainas y se alimentan de los tejidos en descomposición que hay a su alrededor. La duración del estado larval es de un mes. Luego se forman las pupas las cuales duran diez días. Los adultos, pueden sobrevivir hasta dos años.

En condiciones en las que los adultos no poseen alimentación pueden sobrevivir hasta seis meses.

Normalmente los adultos se mueven de noche y vuelan muy raramente.

INSPECCIONES DEBEN SER CONTINUAS

No existe un método de muestreo desarrollado para esta plaga, por lo tanto hay que vigilar sistemáticamente sus poblaciones a través de inspección visual de larvas atacando las vainas y frutos. Para monitorear las poblaciones de ésta se pueden usar rodajas de piña, las que se colocan en el campo y sirven de atrayente para el insecto en estado adulto.

CONTROL DEBE DARSE ANTES QUE SE PROPAGUE

No existen niveles críticos que indiquen a partir de qué nivel poblacional iniciar las acciones de control, pero una subida fuerte de poblaciones es indicativo de la necesidad de aplicar dichas acciones.

– Por todos los daños que esta plaga causa a las vainas y plantas y por los perjuicios económicos que ocasiona al agricultor, es necesario que tomemos medidas para controlar al Picudo Negro.

– Se debe ejercer un control periódico de las malezas en toda el área de siembra del cultivo y en las rondas del plantío.

– Hay que eliminar mediante poda, las vainas secas o con señas de perforaciones. Los tallos secos de la planta siempre deben ser cortados o eliminados para evitar que sirvan de hospederos al Picudo Negro y otros insectos.

– Los restos de vainas resultantes de la poda sanitaria deben enterrarse. El entierro de este material debemos hacerlo fuera del área de siembra y a una profundidad no menor de 50 centímetros.

– Hay que podar y deshojar periódicamente los tutores vivos. Se menciona como repelente al zacate Vetiver, para lo cual se pueden sembrar, en las rondas y en las calles, unas 50 a 100 plantas por manzana de esa especie.

– Las trampas se colocan con trozos de piña, a los cuales se les ha agregado un plaguicida adecuado.

– Si las poblaciones alcanzan altos niveles se pueden aplicar plaguicidas. Algunas recomendaciones son:

– Decis, en dosis de 250 c.c. disueltos en 55 galones de agua, por cada manzana de cultivo.

– Podría ser efectivo algún hongo entomopatógeno, como el Beauveria bassiana. Sin embargo no hay información detallada para este caso.

* Docente investigador UNA.  

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