Reflexiones sobre la supervisión bancaria

  • Normalmente los bancos son llevados a la quiebra, no por malas políticas económicas, si no debido a actos de corrupción cometidos por sus funcionarios o directores

Noel Ramírez Sánchez

Ahora que el sistema financiero ha vuelto a la normalidad y que nuevamente el Estado se ha encargado de sanear al “Banco del Café”, garantizándole los depósitos a sus ahorrantes, he creído necesario compartir con el pueblo nicaragüense las siguientes reflexiones:

Primera: ha quedado de manifiesto lo controversial que es la decisión de saneamiento de un banco. Si el Estado garantiza todos los depósitos, es malo; si el Estado garantiza los depósitos de los pequeños ahorrantes, es malo; y si el Estado no garantiza los depósitos, también es malo.

Segunda: también ha quedado de manifiesto la gran confusión que existe a todo nivel, sobre las facultades y responsabilidades de los distintos actores que participan en estos procesos. El banco quiebra por responsabilidad de sus directores y funcionarios, pero los reclamos de los depositantes son dirigidos contra el Gobierno de la República y el Banco Central de Nicaragua.

Tercera: la labor de supervisión bancaria corresponde a la Superintendencia de Bancos y específicamente al Superintendente de Bancos, quien es un funcionario con autonomía plena, nombrado por voto calificado por la Asamblea Nacional, por lo tanto, no forma parte del gobierno, definido como Poder Ejecutivo. Ni el Gobierno o el Banco Central, pueden decretar o evitar la intervención o liquidación de un banco comercial.

Cuarta: actualmente no existe disposición legal alguna que obligue al gobierno a garantizar los depósitos de los ahorrantes en el sistema financiero nacional. Asimismo, debido a que los recursos necesarios para apoyar una operación de esta naturaleza los proporciona el Gobierno de la Republica, esta decisión la toma el Gobierno y el Banco Central actúa como agente financiero del mismo. Por esta razón es fundamental establecer, a través de una Ley de la Republica, el seguro para el depósito bancario.

Quinta: no existen bancos buenos y bancos malos. Existen banqueros buenos, que afortunadamente son la gran mayoría, y banqueros malos. Normalmente los bancos son llevados a la quiebra, no por malas políticas económicas o mala administración de buena fe, si no debido a actos de corrupción cometidos por sus funcionarios o directores. En consecuencia, si bien es cierto hay que fortalecer la supervisión bancaria y la transparencia en el uso y diseminación de la información financiera, así como los procesos y las penas en contra de estas actuaciones; también es cierto que si no se castiga ejemplarmente a los culpables de estas situaciones, muy poco se puede hacer para evitar que las mismas se sigan presentando.

Sexta: cuando se presentan estos casos desafortunados, es fundamental que los líderes de opinión, los medios de comunicación y especialmente los líderes políticos llamen a la ciudadanía a mantener la calma por el bien del país y no manipular estas situaciones para contribuir a la inestabilidad nacional.

Creo que con la experiencia vivida en relación a la liquidación del “Banco del Café”, nos hará reflexionar a todos, y viendo hacia el futuro, tomar las medidas necesarias para seguir fortaleciendo nuestro sistema financiero nacional.

* El autor es presidente del Banco Central de Nicaragua.  

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