Ary Neil Pantoja [email protected]
En los últimos diez años, el robo de vehículos se ha convertido en una de las actividades ilícitas que más dividendos deja a quienes la realizan y aunque las autoridades policiales no tienen cifras de las pérdidas que significan para el país, Nicaragua ha llevado las de perder pues hasta el momento no se han podido recuperar más de 1,500 vehículos robados desde 1990 a la fecha.
Para combatir este delito, la Policía Nacional, en conjunto con la Dirección General de Aduanas (DGA), ha establecido estrictas medidas de control en los puestos fronterizos, por cuanto quienes se dedican a este delito, los “exportan” a otros países centroamericanos, e incluso, a América del Sur.
Ante tal situación, los gobiernos centroamericanos, a través de sus respectivas instituciones policiales, unieron esfuerzos para erradicar el ilícito y para eso firmaron un tratado que establece la detección y devolución, a su país de origen, de cualquier automotor que sea circulado y reportado como robado en cualquier nación del istmo.
Bajo los términos del tratado, Nicaragua ha devuelto una cantidad considerable de vehículos robados a sus respectivos países, entre ellos Estados Unidos; sin embargo esta actividad no ha sido recíproca, por cuanto las autoridades policiales de los demás países del área nunca encontraron ninguno de los más de 1,500 automotores que los delincuentes sacaron del país.
Centroamérica y en especial Nicaragua, mantienen pláticas con los gobiernos de Estados Unidos y Canadá para la firma futura de un tratado que conlleve la erradicación del robo de vehículos.
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