Orlando Valenzuelay Carol Munguía
Construida durante la época colonial, la parroquia de la Virgen de La Concepción es una de las iglesias más antiguas de Nicaragua.
De suntuosa construcción, en ella se encuentran joyas y reliquias sagradas de los primeros años de la Conquista, por lo que fue declarada desde el 9 de septiembre de 1944 como Santuario Nacional.
En este templo se encuentra la venerada imagen de la Virgen de La Concepción, patrona de El Viejo, en cuyo honor se celebran las fiestas del 6 al 8 de diciembre, durante las cuales tiene lugar la ceremonia de la “lavada de la plata”, durante la cual se limpian delicadamente todos los tesoros metálicos del templo y de la Virgen de La Concepción.
José Fernando Ayala: El promesante
José Fernando Ayala Peralta ha recorrido 54 veces el mismo camino que lleva de la iglesia donde se encuentra la pequeña imagen de la Virgen del Hato hasta la Basílica de El Viejo, como promesante agradecido por un milagro que le hizo la Virgen de La Concepción.
Ayala solo tenía 19 años cuando un desconocido, por “puro gusto” le dejó guardado en el estómago un puñal de doble filo que lo mandó al hospital por seis meses, de donde salió después de haber visto rondar de cerca la sombra de la muerte.
Desde aquel terrible día en que lo apuñalaron cerca de la Virgen del Camino, a poca distancia de su natal Chinandega, han pasado 67 años, los últimos 54 los ha vivido cumpliendo su promesa de por vida con la Virgen que le hizo el milagro de salvarlo de una muerte segura.
Ahora don José tiene 86 años y luce enfermo, cansado, pero con ánimos para seguir llegando hasta la ermita de la Virgen de Charro. Son tres días los que le dedica a esta peregrinación anual, donde como siempre, cumple con el ritual de ofrendarle a su salvadora una promesa de plata, la que compra por diez córdobas y pega en el atuendo de la imagen milagrosa.
Siempre viene solo, como también vienen otros promesantes con iguales o más dramáticas historias, don José ya está acostumbrado a dormir en el piso de la iglesia o bajo una choza de palma, porque para él lo importante es manifestar su gratitud a la Virgen.
Con su sombrerito adornado de pequeñas figuritas doradas de plástico, en el rostro de don José se puede ver la satisfacción del deber cumplido y el compromiso de volver el próximo año.
El centinela de El Viejo
Es el “guardián” de los viejanos. No se sabe cuántos miles o millones de años tiene este volcán, pero se tienen noticias de que a la llegada de los españoles parece que el coloso se “molestó” y en 1685 les pegó tremenda sacudida que los hizo bajar a toda la Corte Celestial en medio de plegarias, rezos y arrepentimientos por los atropellos cometidos contra los indígenas.
Durante la época colonial se le conocía con el nombre de volcán El Viejo, el cual le fue cambiado por los mismos españoles por el de “San Cristóbal” siguiendo la práctica de eliminar las costumbres, tradiciones y hasta los nombres autóctonos con que los indígenas designaban sus cosas.
El San Cristóbal es uno de los volcanes más perfectos en sus líneas, visibles desde muy lejos gracias a sus más de mil setecientos cuarenta y cinco metros de altura sobre el nivel del mar, constituyéndose en una de las más altas cumbres del suelo nicaragüense.
El San Cristóbal forma parte del famoso “cinturón de fuego” que tiene en Nicaragua su más larga cadena telúrica, la que empieza con el Cosigüina y termina en el par de volcanes de la Isla de Ometepe, con lo que nuestro país tiene bien ganada la fama de ser una “tierra de lagos y volcanes”.