- Inestabilidad financiera provocó la caída de un gobierno
María Antonia López [email protected]
La inestabilidad financiera causada por las medidas macroeconómicas adoptadas por los gobiernos que ha vivido Ecuador son muy similares a las experimentadas en los últimos meses en Nicaragua. Las consecuencias han sido drásticas, a tal grado que la conmoción social generada condujo a la muerte de más de 176 personas.
El gobierno encabezado por Jamil Mahuad permitió el sacrificio de millones de clientes que fueron afectados con el cierre de al menos 11 bancos, cuyas cuentas fueron congeladas, mientras se utilizaban millones de dólares de los recursos estatales para cubrir los pasivos originados de supuestas operaciones corruptas como entregas de préstamos a funcionarios de Estado, ministros, parientes, del mismo sistema financiero.
Los bancos restantes se vieron obligados a establecer fusiones, en tanto el desempleo en este sector es latente. La iliquidez se siente con fuerza y las compañías aseguradoras también se sienten amenazadas ante el incremento de la delincuencia contra propiedades que deben ser respaldadas por daños “normales”, además de experimentar una reducción en sus ventas.
Por otra parte, el país obedece a los lineamientos de los programas y acuerdos contraídos con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, los cuales llevaron a un incremento del desempleo, de la inflación, disminución de las exportaciones, aumento de la pobreza, estancamiento productivo, alto peso de la deuda externa, elevación de las tarifas de los servicios públicos y continuidad de la corrupción.
Insisten en los planes de privatizar las empresas estatales, pero ni la misma venta aporta capital suficiente para solventar el déficit fiscal en el que se encuentra sumida la economía nacional.
El poder político instrumentó a los poderes judicial y parlamentario, así como a los órganos de control, los cuales se mantuvieron ajenos a la violación de los derechos de la población como sucedió con la no entrega de los depósitos bancarios.
La suma de todos estos elementos llevó al derrocamiento del presidente Mahuad, quien desde antes de salir ya tenía la intención de dolarizar la moneda.
El proceso ya está encaminado en Ecuador con el nuevo gobierno que ha recibido el respaldo financiero del FMI y el BM cuyo compromiso fundamental es ahora sanear la banca y detener la inflación, proceso que al parecer no dará los resultados esperados.