Adolfo Olivas [email protected]
ESTELI.- Autoridades Municipales y representantes de cooperativas y Organismos No Gubernamentales de varios municipios segovianos, donde el Banco del Café era la única institución financiera, calificaron de “desastre financiero” la quiebra del Bancafé, pues vendrá a agudizar la crisis económica de los municipios.
Todas las transacciones bancarias están paralizadas en los municipios de Somoto, San Juan de Río Coco, Quilalí y Jalapa, porque en esas localidades solamente existía el Banco del Café.
Grandes cantidades de proyectos y programas sociales quedaron paralizados en esas localidades, sufriendo un impacto negativo en la vida económica de los pobladores de consecuencias insospechadas.
“Esto es parte de la corrupción del gobierno liberal”, afirmó Gabriel Martínez, alcalde municipal de San Juan de Río Coco, la zona con mayor índice de producción cafetalera en la región Las Segovias.
Martínez, aseguró que la Alcaldía resultará seriamente afectada porque en el Banco del Café tenía cuentas de ahorro y muchos de los trabajadores de la Comuna hasta podrían quedarse sin salario.
“Esto fue un golpe duro para los productores de café de este municipio y en un momento inoportuno porque se está empezando la sacada de la cosecha cafetalera”, dijo Gabriel Martínez, quien también es caficultor.
Situación similar se vive en el municipio de Quilalí, donde el gerente de la agencia del Banco del Café, Róger Molina, por órdenes de la gerencia central cerró las puertas y comunicó a los cuentahabientes que espera nuevas orientaciones.
Rubén Poveda, gerente de la Cooperativa “20 de Abril” de Quilalí, señaló que el cierre del Banco del Café ha perjudicado a mil socios de esa cooperativa los que han paralizado todas sus operaciones financieras.
“Aquí todo mundo resultó afectado con la quiebra de este banco y no sabemos en qué quedará esto, ni el propio gerente del Banco no sabe nada”, expresó Poveda.
En Jalapa ocurre lo mismo y en ese sentido Alonso Díaz González, gerente de la “Cooperativa Solidaridad Segoviana”, indicó que 118 socios resultaron perjudicados y que se han visto obligados a paralizar una serie de actividades.
“Parece que ahora vamos a tener que andar con el dinero para arriba y para abajo, porque hay total desconfianza con los bancos”, dijo Díaz González.