Los pescadores artesanales consideran que los barcos camaroneros dañan el ecosistema por el tipo de redes que utilizan. LA PRENSA/G.FLORES.

Barcos extranjeros “pescan” a nuestras mujeres

En la costa del Pacífico de Nicaragua, las embarcaciones extranjeras no sólo arrasan con las riquezas marítimas sino también con nuestras bellezas femeninas, aprovechándose de la crisis económica que enfrentan las familias de los pescadores artesanales en sus hogares. En alta mar el peligro de contagio de SIDA y enfermedades venéreas está latente Juan Ignacio […]

  • En la costa del Pacífico de Nicaragua, las embarcaciones extranjeras no sólo arrasan con las riquezas marítimas sino también con nuestras bellezas femeninas, aprovechándose de la crisis económica que enfrentan las familias de los pescadores artesanales en sus hogares. En alta mar el peligro de contagio de SIDA y enfermedades venéreas está latente

Juan Ignacio [email protected]

Con la llegada de los barcos camaroneros a las costas del Océano Pacífico, menores de edad y mujeres jóvenes de los balnearios de La Boquita y Casares, de Carazo, Masachapa y Pochomil, en Managua, abordan estas naves con la ilusión de obtener dinero para aliviar sus precarias condiciones de vida.

Alejandra Tam, promotora de la Casa de la Mujer “Dalila Núñez” de Diriamba, explicó que este “es un problema latente porque cuando las trabajadoras del sexo se dan cuenta de que hay muchos barcos cerca de la playa, bajan a las costas y en lanchas llegan hasta ellos, casi en alta mar”.

Norman Villavicencio dijo que los barcos camaroneros solicitan a los pescadores artesanales que les lleven mujeres, principalmente adolescentes y jóvenes. “Las chavalas que llegan no son de La Boquita o Casares, sino de Jinotepe, Diriamba, San Marcos hasta de Managua”, apuntó.

“Muchas de ellas se desmayan de tanto vomitar porque tal vez nunca habían estado en un barco y el movimiento de las olas las marea”, explicó Villavicencio.

Por su parte, el doctor Antonio Cruz, de la Asociación de Profesionales de Diriamba, dijo que desde hace tiempo se conoce del problema no sólo en las costas de Carazo, sino en toda la costa del Pacífico nicaragüense.

“Las mismas personas de las comunidades donde llegan a embarcarse estas mujeres se encargan de denunciar la actividad de prostitución donde las jovencitas se arriesgan a contraer una enfermedad venérea o SIDA”, advirtió el médico.

El problema de la prostitución infantil, también se extiende a poblados costeros como Masachapa, Pochomil y Corinto, entre otros donde se acercan los barcos camaroneros que de esta manera, los marinos también violan la distancia estipulada para la pesca internacional.

Eduardo Gutiérrez, pescador de tiburones en los balnearios de Masachapa y Pochomil, dijo que “en el sector, la prostitución de menores en los barcos ha disminuido, desde el año pasado cuando varios pescadores nicaragüenses fueron detenidos por la Policía Nacional porque con sus lanchas llevaban mujeres a los marineros de barcos, especialmente a los extranjeros”.

Gutiérrez dijo que pese a que se ha reducido la circulación de menores en los barcos, “el fenómeno se sigue dando, pero ahora no de manera abierta como antes las montaban en las costas de Masachapa, Pochomil, Corinto o Jiquilillo”.

Por otro lado, una trabajadora del sexo de nombre “Marina”, aseguró que “la prostitución de menores de edad (desde niñas vende tortillas y adolescentes) es un problema viejo, lo que pasa es que los barcos llegan en dependencia de que si la pesca está buena o mala en nuestras costas”.

“Por mi parte, cuando veo que una chavala va a ir a jugarse la vida a un barco o a cualquier otro lugar, la detengo porque no me gustaría que sufra lo que he vivido”, dijo la “Marina”.

CAPTURA AFECTADA POR «EL NIÑO»

Según los pescadores artesanales se están quedando sin su medio de subsistencia, pues hay unos 20 barcos extranjeros que están arrasando con nuestros recursos marítimos en Masachapa, Pochomil, Casares, entre otros.

– Por su parte, el ingeniero Silvio Echaverri, funcionario del Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente, (MAarena), explicó que la actual escasez de peces en el Pacífico, “no es por la explotación de los barcos camaroneros, sino debido al fenómeno de ‘El Niño’, que provoca la emigración de los animales cuando se sobrecalientan las aguas”.

– Norman Villavicencio, habitante de Casares, denunció que los marinos de los barcos camaroneros agarran a las tortugas que quedaron atrapadas en sus redes, pero en vez de dejarlas ir, les hacen un corte en uno de los costados y le sacan los huevos para después botar el cuerpo.

– “Otras veces, muchos quelonios mueren por asfixia al quedar atrapadas en los bolsones de los barcos camaroneros. Es necesario que se ponga atención a las matanzas de tortugas que ocurre cada año”, advirtió.

– La libra de aleta de tiburón en el mercado nacional, tiene un precio de 200 córdobas y se exporta hacia los Estados Unidos y Hong Kong, donde es apetecida por considerarse un platillo afrodisíaco, por lo que los pescadores extranjeros atrapan a los tiburones sólo para cortarles las aletas y luego botar los cuerpos en el mar.

– Las costas nicaragüenses están quedando sin peces y sin tortugas, advirtió Villavicencio.  

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