Tola es una mezcla de razas, donde existe de todo un poco, es un municipio rico en leyendas, bendito para la producción agrícola, con hijos notables, con lugares llenos de historia olvidada.
En fin todo un pueblo de novela, se destaca entre una de sus comunidades la llamada “Nancimí”, de la que se dice es indígena.
Quizás lo más acertado y por las mismas palabras de sus habitantes, este lugar es considerado indígena porque aquí existe un gran apego por el suelo, por la tierra, que era un sentimiento de nuestros antepasados.
Nohemí Bustos Palma es miembro de la junta directiva de la Comunidad Indígena de Nancimí, la labor de este grupo que aquí funciona como una especie de “jurado” es velar para que todos tengan su pedazo de tierra, sin necesitar un título.
Ellos se reúnen cada sábado para plantear los problemas de la comunidad, como por ejemplo si ocurrió algún altercado entre vecinos.
“Es una especie de autoridad para que cada uno tenga su tierra y que se viva en tranquilidad mientras tenemos vida, pues muertos no la podemos llevar. Ella se queda”, dijo refiriéndose a la tierra.
Al preguntarle a Nohemí por qué esta comunidad es considerada indígena, ella respondió: “se decía que aquí en estas tierras existieron indios”.
Lo que sí refiere con certeza es que hace un par de años se encontraron unas tinajas quebradas cerca de una montaña del lugar.