Las últimas horas del Bancafé

Aún a las siete de la noche había cajeras trabajando en las cuentas, en la oficina principal, en medio de la incertidumbre Juan Carlos [email protected] Los cajeros diferidos del Banco del Café (Bancafé), situados en algunas de las sucursales de Managua, fueron cerrados sin ninguna explicación en las últimas horas de la tarde de ayer. […]

  • Aún a las siete de la noche había cajeras trabajando en las cuentas, en la oficina principal, en medio de la incertidumbre

Juan Carlos [email protected]

Los cajeros diferidos del Banco del Café (Bancafé), situados en algunas de las sucursales de Managua, fueron cerrados sin ninguna explicación en las últimas horas de la tarde de ayer.

En el cajero de la sucursal de Metrocentro, la explicación que dieron es que se “cayó el sistema de las computadoras que controlan todo el trabajo”, según dijo un vigilante de la sucursal bancaria.

Mientras el cajero diferido de la sucursal central del Bancafé, ubicada en la Plaza del Café, que está frente a los semáforos sur de la avenida principal de Altamira, también fue cerrado en horas tempranas y lo único que dijeron algunos trabajadores es que “no se abrió el cajero por órdenes de los jefes y nosotros no sabemos otros motivos”.

Además, algunos trabajadores que pidieron omitir sus nombres, dijeron que “no estamos seguros si mañana (hoy) abrirán las puertas de las sucursales del banco para atender a las personas que lleguen a retirar su dinero”.

“Hasta el momento no se sabe si mañana se va abrir el banco, hasta más noche nos van a decir los jefes qué es lo que vamos a hacer, pero todos los trabajadores tienen que venir”, dijo un trabajador de la sucursal de la Plaza del Café antes de que la Superintendencia de Bancos anunciara la liquidación de la entidad financiera.

Personal de seguridad de la sede del banco, dijeron que era extraño el hecho que no llegara ninguna persona al cajero diferido de este sitio, si es una costumbre que después de las cuatro de la tarde se llene de gente que no pudieron hacer sus transacciones.

“Me parece extraño que no haya nadie en el cajero a esta hora de la tarde, ya que siempre está lleno”, dijo uno de los guardas antes de las seis de la tarde. “Ayer dieron las ocho de la noche y todavía estaban personas en la ventanilla del cajero”, añadió.

Otro hecho fuera de lo común que observaban los trabajadores del banco era que aún a las siete de la noche habían varías cajeras trabajando en las cuentas, cuando la hora de salida para casi todo el personal de caja es a las seis de la tarde.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí