Erick Montano, conocido como “El Niño Silvestre”, tiene como único apoyo a su anciana abuelita, quien por su avanzada edad y escasos recursos económicos no puede garantizarle cuidados propicios para su condición de discapacidad.

Erick Montano, un niño silvestre

La historia de este niño es la de muchos nicaragüenses que viven entre la pobreza y el abandono, desprotegidos de las políticas del Estado. Sus hábitos, costumbres y comportamiento no son comunes. Según análisis médico, Erick presenta desnutrición, sufre de retraso psicomotor e hiperactividad y no posee un patrón de conducta normal Carol MunguíaCorresponsal/[email protected] A […]

  • La historia de este niño es la de muchos nicaragüenses que viven entre la pobreza y el abandono, desprotegidos de las políticas del Estado. Sus hábitos, costumbres y comportamiento no son comunes. Según análisis médico, Erick presenta desnutrición, sufre de retraso psicomotor e hiperactividad y no posee un patrón de conducta normal

Carol MunguíaCorresponsal/[email protected]

A sus diez años de edad, sobrevive jugando entre arbustos, no admite cubrir su cuerpo con ropa, juega meciéndose en tendido eléctrico, durante el invierno le gusta pasar las noches bajo la lluvia, durmiendo en el suelo y sin ningún tipo de protección.

Su nombre es Erick Montano, pero en su comunidad es mejor conocido por el sobrenombre de “Niño Silvestre”.

El niño vive en una casa construida con ripios de madera, tejas, zinc, latón y cartón. Su compañía familiar más próxima es su abuela materna, doña Eva Montano de Granados, de aproximadamente 75 años.

HISTORIAL FAMILIAR

Erick fue abandonado a muy corta edad por su madre, Martha Montano Pérez, originaria de la comunidad de Belén, Chinandega y es el último de los diez hijos de su progenitora.

El día que su madre lo abandonó fue encontrado por un desconocido en las calles de esta ciudad y llevado al Hospital “Mauricio Abdalah”, donde recibió cuidados médicos, ya que su desnutrido cuerpo presentaba una herida infectada.

Permaneció cinco días en el centro asistencial y después fue entregado a la abuelita, quien desde entonces asume sus cuidados.

Durante el tiempo que estuvo interno en el hospital, el niño presentó comportamiento irregular, según médicos del centro.

Entre ese irregular comportamiento, el niño se subió a la copa de los árboles y cuando se le pidió bajar, agredió al personal paramédico y de mantenimiento que le quiso ayudar.

La comunidad siente miedo de sus juegos. Le apoya y le regala alimentos, pero el menor que también tiene problemas auditivos y del habla, se niega a ingerir alimentos y únicamente acepta los platos de frijoles.

Erick es parte de la cantidad de niños sin hogares estables en Chinandega y a quienes el Ministerio de la Familia mantiene en Hogares Sustitutos. Estos menores tienen un historial de abandono paternal.

Pobladores de la comunidad cuentan que la madre del niño se fue a El Salvador y nadie sabe nada de su paradero.

El resto de sus hijos están también abandonados en una comunidad de El Viejo, pero de ellos se ignoran los detalles.

De los diez hijos que Martha abandonó, dos ya han muerto. Uno en accidente de tránsito y el otro por una enfermedad que le atacó, pero el resto están igual que Erick, en casa de vecinos y gente bien intencionada.

La madre nunca volvió y a la anciana las fuerzas no le dan para echarse una carga semejante, porque su condición es deprimente.

La abuela, a quien se le dificulta ejercer control sobre el niño, expresa que “en ocasiones lo voy a recoger en estado de inconsciencia porque algunas personas le dan a tomar licor”.

Durante el invierno le caen chubascos porque le gusta dormir en los aleros de las casas, sin cama ni sábana, como un animalito, según manifiesta la abuelita del menor.

“Hay veces que no sé dónde está porque se va y regresa días después”, dice lastimosamente la señora.

RESPONSABILIDAD DEL ESTADO

Médicos del Hospital de Chinandega opinaron que el cuido del menor debe asumirlo el Estado, dada la incapacidad de la abuela de éste para cuidarlo y garantizarle un desarrollo con condiciones de seguridad, propias de las limitaciones físico-sicológicas de Erick.

PERFIL SICOLOGICO

Erick Sufre de retraso psicomotor e hiperactividad, no posee un patrón de conducta normal. Presenta desnutrición, de acuerdo al subdirector del hospital, doctor Francisco Espinoza.

– Se niega a usar ropa y todo alimento que se le regala lo huele antes de ingerirlo en una señal de desconfianza.

– La licenciada Thelma Méndez, funcionaria del Ministerio de la Familia, asegura que gestiona el traslado del menor al Hogar “Pajarito Azul”, centro de atención a niñez con discapacidad.  

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