Amalia Morales [email protected]
Randolph Hodgson, gobernador de la RAAS y presidente del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), cree que “si la población responde a la abstención es porque ha llegado a un punto crítico y el gobierno central tiene que cambiar su política hacia la Costa Atlántica”.
“El margen de abstención se produce porque la gente no siente el impacto del quehacer gubernamental en sus condiciones de vida. Para la población lo más importante es el empleo, la seguridad en el campo porque no hay policías”, explicó.
“A nivel de las comunidades indígenas la gente habla de sus tierras comunales, de la invasión, del avance de la frontera agrícola, y de parte del gobierno no se ha visto una incidencia fuerte ni de que bajen los porcentajes de desempleo. Esa situación frustra a la gente”, explica el gobernador de la RAAS.
Denunció que las pugnas internas del PLC le han permitido cumplir con el 40 por ciento de lo previsto. “No me dejan trabajar”, afirma Hodgson.
En el caso de la RAAN, a Hodgson le parece “increíble que comunidades enteras no salieron a votar. Es una forma clara de decirle al gobierno que hay que cambiar su forma de tratar a las minorías indígenas de la Costa Atlántica”.
También considera infantil y absurda la respuesta que al levantamiento de Yatama ofreció el gobierno. “Si te levantás te pego, eso no puede ser así”, afirma.
En el caso de la RAAS, por la apatía que demostró la población en los recientes comicios, cree que los porcentajes de abstención pueden sobrepasar el 50 por ciento.
Si se llega a eso, Hodgson estima que para captar votos en la Costa caribeña los partidos nacionales deberán buscar alianzas con los movimientos regionales.
Cada vez crece más “el sentir regionalista”. También cree que la política actual está despertando “sentimientos separatistas” entre los costeños.
Respecto a la actitud del partido gobernante en la RAAS, Hodgson estima que el PLC “tiene que darle más participación a los costeños. Hay que dejarlo en manos de locales”.
En la actualidad “el partido margina a los costeños”.
Precisamente, Hodgson confiesa que ha mantenido ese reclamo por la autonomía durante dos años y un mes que lleva de gobierno.
Para captar votos y recuperar confianza entre los costeños, Hodgson cree que el PLC debe comenzar por cambiar a sus asesores en la región caribeña.
“Creo que deben cambiar sus asesores para la Costa caribeña porque obviamente -lo que pasó en la RAAN- demuestra que no conocen las realidades de la Costa y que no dan los consejos adecuados a la Presidencia”.
Hodgson afirma que en eso está de acuerdo también la comunidad donante, con quien mantiene estrecha relación.
Los dirigentes locales creen que ese desconocimiento de la realidad costeña trae como consecuencia un menosprecio hacia formas de organización, de costumbres, en fin, de su entendimiento del mundo, que es distinto del Pacífico.
Hasta la actitud frente a procesos electorales es distinta. “El costeño cuando te va a dar el voto te lo da. No hace bulla pero te lo da. Mientras en Managua la gente hace bulla, se agita en las calles pero no va por vos. Es una dinámica diferente”.
Respecto a las posibilidades de fuerzas políticas regionales como el Partido Indígena Multiétnico (PIM), cree que quedarán disminuidas ante la maquinaria económica de partidos grandes como el PLC y FSLN.
Lo contrario cree Bernard Brown, quien detalla que el PIM, pese a ser una fuerza naciente por su cualidad local, capturó el tercer puesto en estas elecciones.
Según Brown, es la segunda vez que el PIM participa en comicios locales. Esta fuerza tuvo su debut en las elecciones regionales de 1998.
LA PRENSA en visita reciente intentó hablar con sus representantes, pero en su casa de campaña lo negaron.
El gobernador es de los que creen que los grandes partidos no debieran participar en elecciones municipales y regionales. A su juicio, esos espacios deberían ser aprovechados por las fuerzas locales.
Mientras tanto, cree que cualquier fuerza local está propensa a tomar dos caminos. La primera alternativa es la absorción de parte de los partidos grandes, como ocurre ahora. Y la otra, es la posibilidad de ser financiada por capital foráneo interesado en el dominio de los recursos de la Costa Atlántica.