Conteo fluctuante para Bush y Gore

En las elecciones más reñidas desde 1960, la balanza cambiaba de posición muy rápidamente en horas tempranas de la noche en Nicaragua Bush comenzó punteando, luego lo hizo Gore y después nuevamente Bush encabezaba hasta 9: 30 p.m. AP y CNN WASHINGTON.- El candidato demócrata Al Gore, con su victoria en el Estado de Pennsylvania, […]

  • En las elecciones más reñidas desde 1960, la balanza cambiaba de posición muy rápidamente en horas tempranas de la noche en Nicaragua
  • Bush comenzó punteando, luego lo hizo Gore y después nuevamente Bush encabezaba hasta 9: 30 p.m.

AP y CNN

WASHINGTON.- El candidato demócrata Al Gore, con su victoria en el Estado de Pennsylvania, iba al frente en la cuenta de votos electorales sobre su rival republicano George W. Bush en horas tempranas de la noche (en Nicaragua), al finalizar una de las elecciones presidenciales más reñidas en los Estados Unidos.

Pero el republicano pronto recuperó terreno y de nuevo adelantaba en el anuncio de las proyecciones.

Gore comenzó detrás de Bush en la cuenta de los votos en el Colegio Electoral, obtuvo 23 al ganar en Pennsylvania y pasó momentáneamente al frente con un total de 145 contra 130 de su rival.

Al avanzar el recuento, Gore seguía manteniendo su ventaja de 192-153 .

Se requiere de 270 de los 538 votos del Colegio Electoral para ganar la presidencia.

Sin embargo, las proyecciones de CNN daban 217 votos elctorales a Bush y 167 a Gore a eso de las 9 y 30 p.m. de ayer. La lucha estaba lejos de definirse entonces.

GORE GANA FLORIDA, MICHIGAN Y PENNSYLVANIA

A medida que finalizaban los comicios en los Estados del este y el medio oeste, los primeros en cerrar debido a la existencia de cinco husos horarios, Bush obtuvo una serie de victorias previstas, pero Gore se imponía en el estado crucial de Florida y en Michigan, y luego Pennsylvania.

En los primeros resultados, Bush se llevó la victoria en Indiana, Kentucky, Virginia y Carolina del Sur, en tanto que Vermont fue para Gore.

Estos guarismos reflejan lo que ha sido una constante en la campaña durante los últimos meses: muy cerrada como para cantar victoria anticipada.

El Partido Republicano luchó por retener su débil mayoría en el Congreso y los votantes encontraron toda una gama de propuestas y candidatos locales y estatales en las primeras elecciones del siglo XXI.

En las primeras decisiones presidenciales, Bush ganó en Texas, Oklahoma, Misisipí, Kansas, Indiana, Kentucky, Carolina del Sur, Georgia y Virginia. Gore ganó Illinois, Florida, Maryland, Connecticut, Massachusetts, Vermont y la capital, Washington.

Ohio y Virginia del Oeste, frecuentes baluartes demócratas, se inclinaban por Bush.

El único ejemplo previo de padre e hijo presidentes es el de John Adams (1797-1801) y John Quincy Adams (1825-1829).

El candidato de los Verdes, Ralph Nader, amenazó con quitarle votos a Gore en media docena de Estados al apelar a los liberales independientes. Presionado por los demócratas para que entregara sus votos a Gore, Nader dijo que “el único voto desperdiciado es por alguien en quien uno no cree”.

FUE UNA DURA CONTIENDA

Tanto Bush como Gore prometieron que impondrían nuevo estilo en la Casa Blanca. El vicepresidente hizo campaña como “mi propio Jefe”, temeroso de la reacción de los votantes a las indiscreciones sexuales que provocaron el juicio político a Clinton.

– Dijo que él era el más apto para continuar la expansión económica de los años de Clinton, mientras Bush desdeñó los logros demócratas y ofreció recortes impositivos y reforma del sistema de jubilaciones.

– Fue la contienda entre el hijo de un ex presidente y el hijo de un ex senador lo que llamó la atención de ciudadanos que se mantuvieron alejados de la política durante los últimos años de paz relativa y prosperidad sostenida.

– Bush, de 54 años, con apenas 6 años de experiencia política como gobernador de Texas, prometió poner fin a la “era de cinismo” de Clinton-Gore, recortar impuestos, mejorar las escuelas, reforzar las fuerzas armadas y reformar el sistema jubilatorio.

– Sus conexiones familiares le permitieron recaudar 103 millones de dólares para una campaña en la que, además de llegar a la cima, espera lograr revancha para su familia: fueron Clinton y Gore quienes derrotaron a su padre en 1993.  

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