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Un amigo me ha “bombardeado” desde Barcelona, España, porque he escrito aquí que Ariel “Panal” Delgado debió ser big leaguer… A la par de ello, he recibido otros tantos correos, incluyendo uno que me ha preguntado cuántos nicas debieron ser grandes ligas.
A todos he respondido, pero este último tema me parece interesante para compartir con ustedes… Evidentemente se trata de una pregunta de difícil respuesta, sobre todo cuando es inevitable ir al subjetivo plano de las hipótesis y donde no existen factores tangibles.
Los debates sitúan a Rigo Mena como el jugador del pasado con el más impresionante instrumental físico. También hemos oído del “Chino” Meléndez, “Conejo” Hernández, Eduardo Green y muchos más, pero el amigo me pidió enfocarme de los 80s hacia acá.
Y voy a iniciar con Adolfo Alvarez, para luego saltar hacia Julio Medina, Panal, Juan Cabrera, Julio Moya, Marvin Solís, Martín Bojorge y otros, que desde mi perspectiva, debieron llamar la atención de los scouts, y qué sabemos, saltar hacia las Mayores.
Alvarez tenía una ventaja natural: ser zurdo… Son tan escasos y útiles los zurdos en el juego, que existen una serie de concesiones con ellos. Por ejemplo, pueden tirar menos fuerte que un derecho para ser firmados y tiende a haber más paciencia en su aprendizaje.
Pero Adolfo lanzaba humo. Tenía una bola rápida que no necesitaba radar para mostrar su aceleración. Tanto que en la campaña de 1980, ponchó a 186 bateadores (armados de aluminio) en 168.2 innings. Incluso llegó a acumular un balance espectacular de 15-2.
Entre 1980 y 1983, quizá nadie fue mejor que Alvarez entre los monticulistas pinoleros. Nadie lanzaba con tanto fuego adentro como él. Era competitivo, valiente y agresivo. Y nunca se le vio agobiado por la presión, si siquiera cuando lanzaba con el equipo nica.
Julio Medina atrajo a varios clubes de las Mayores, entre ellos Rojos y Bravos… Carlos Ríos, el ahora destacado scout de los Yanquis, no pudo dar con él en León, pero vino tras su firma. Medina era muy completo y parecía tener un sexto sentido para el juego.
Por su contextura física, estaba en la posición correcta como segunda base. Yo no dudo de que Medina bien pudo avanzar hacia el big show. Al menos, el potencial lo tenía y el interés de varias organizaciones fue legítimo, pero Medina decidió emocionarnos aquí.
De Panal ya hemos hablado. Su estatura, fortaleza, agresividad y carisma, hacían de él un atractivo para los busca-talentos. Y Cabrera, ha sido el jugador más completo que vimos en los años 80. Un legítimo (five tools) cinco herramientas como se dice en EEUU.
A Moya se le reconoce normalmente como el tirador de enorme habilidad para lanzar strikes, pero también tenía poder, sobre todo a finales de los años 70, cuando Porfirio y él se disputaban las primeras planas en las secciones deportivas y los espacios de radio.
He incluido a Marvin Solís porque, con excepción del poder, tenía todo lo demás para ser firmado. Solís era excelente corredor, cubría terreno en cantidad y su brazo era de un jardinero central. La falta de punch, no hubiera sido inconveniente para ser firmado.
Martín Bojorge forma parte de mi lista por su estatura y fortaleza. A mediados de los ochenta, Martín junto a Marvin Zelaya y Félix Moya, eran los carabineros más rápidos que había en el país… Hay muchos más, pero el espacio obliga el final ahora mismo.