- Deudos se llevan sorpresas al no encontrar objetos que adornan las sepulturas de los suyos
Valeria González [email protected]
Los managuas se volcaron ayer a los cementerios capitalinos, tanto el General como el Periférico, visitando las sepulturas de sus deudos en espera de encontrarlas como las habían dejado, pero su sorpresa fue grande al no encontrar algunos adornos.
Manuel Salamanca fue uno de los sorprendidos al encontrar completamente destruidos un par de jarrones en la cripta de su mamá, en el Cementerio General.
Comentó que la poca vigilancia quizás contribuyó a la destrucción de los jarros, tras señalar que no expuso el caso ante las autoridades correspondientes porque es “pérdida de tiempo”.
Agregó que no precisaba el día en que ocurrió la destrucción porque no tiene días fijos de visita al Camposanto, ya que el trabajar por sí solo le da la oportunidad de “llegar a la sepultura a cualquier hora y fue una gran sorpresa no encontrar los jarrones”.
¿RECLAMAR? ¿PARA QUE?
La señora Graciela Acevedo es otra afectada. Los “amigos de lo ajeno” hurtaron en tres ocasiones unos aros de bronce que habían colocado en la cripta de su mamá.
“La primera vez, las autoridades agarraron a los ladrones y me entregaron los aros”, pero la segunda y tercera vez no corrió la misma suerte, ya que se perdieron definitivamente.
Comentó que el robo de las piezas que originalmente instalan en las sepulturas de sus deudos, la perjudica sentimental y económicamente.
La señora Esther Morales se encontraba arreglando la tumba de un pariente en el Cementerio Occidental. Ella recordó que perdió un Cristo que estaba pegado en la cruz, pero optó por no dar parte a la administración del Camposanto porque “es un gran atraso”.
Otra de las perjudicadas es Alicia Escobar, a quien se le robaron tres floreros, pero optó por no volverlos a instalar porque temía una nueva pérdida.
DE EMPLEADO COMUNAL A LIMPIADOR DE TUMBAS
En ambos cementerios la limpieza de las tumbas andaba por los 20 ó 25 córdobas, pero el precio tendía a bajar porque habían más limpiadores que visitantes, comentó Juan Abelardo Leytón.
Leytón dijo que se dedica a la limpieza de sepulturas desde 1990, después que el entonces alcalde y ahora presidente de la República, Arnoldo Alemán, lo despidiera de su puesto en la Alcaldía de Managua.
Comentó que ante la falta de trabajo, no tuvo otro recurso que dedicarse a la limpieza de sepulturas para dar de comer a sus cinco hijos, y que se la ha rebuscado de manera honrada sin tener que robar.
Añadió que en noviembre se dedica a buscar una fuente de ingreso en los cementerios y en los otros meses del año busca empleo con contratistas de la construcción, donde gana 450 córdobas, que considera un “salario de hambre”.
Al igual que Leytón, un grupo de niños de entre seis a quince años, esperaban en el trascurso del día ganarse unos córdobas para llevarlos a sus familias.