Róger Ramírez, Ex Comisionado de la Policía Nacional.

Róger Ramírez: “Policía y Ejército sabían del trasiego de armas”

Ex oficial de la Seguridad del Estado y ex Comisionado de la Policía, Róger Ramírez, hace nuevas revelaciones. Afirma que sabe quién mandó a matar a Enrique Bermúdez Juan Rodríguez [email protected] El ex comisionado de la Policía Nacional, Róger Ramírez (40), quien también fue ex miembro de la seguridad del Estado durante el régimen sandinista, […]

  • Ex oficial de la Seguridad del Estado y ex Comisionado de la Policía, Róger Ramírez, hace nuevas revelaciones. Afirma que sabe quién mandó a matar a Enrique Bermúdez

Juan Rodríguez [email protected]

El ex comisionado de la Policía Nacional, Róger Ramírez (40), quien también fue ex miembro de la seguridad del Estado durante el régimen sandinista, hizo nuevas revelaciones a LA PRENSA sobre presuntos vínculos de altos mandos superiores de la Policía Nacional y del Ejército de Nicaragua con el narcotráfico internacional y el trasiego de armas entre Nicaragua y Colombia para abastecer a la guerrilla colombiana.

Las denuncias de Ramírez ponen al descubierto una serie de detalles hasta ahora inéditos que requerirán que organismos internacionales imparciales investiguen a fondo este asunto, que ponen en tela de duda la profesionalización de dos instituciones del Estado, una que vela por la seguridad ciudadana y el orden público, y la otra por la soberanía nacional.

El ex jefe policial de la Costa Atlántica fue apresado en su casa de habitación en Villa Fontana (Managua), el 6 de enero de este año, por sus mismos ex compañeros de lucha y de carrera acusado por narcotráfico y posesión de armas. Ramírez fue condenado a nueve años por ambos delitos.

El ex miembro de la Seguridad del Estado ha sido operado en varias ocasiones en un centro asistencial de la capital por una hernia, pero no se le permitió que convaleciera aquí, no obstante las autoridades lo enviaron nuevamente al penal de Tipitapa, donde cumple la sanción impuesta. El ex policía a raíz de esas operaciones ha quedado muy delicado y ha denunciado mal trato en el penal, situación que actualmente fue superada, dijo el entrevistado.

El Tribunal de Apelaciones de Managua había ordenado al Sistema Penitenciario Nacional y la Policía que Róger Ramírez permaneciera tres semanas en el Hospital Lenín Fonseca convaleciendo, pero la disposición judicial no fue acatada.

LA PRENSA.- ¿Usted ha involucrando a una serie de personas con el narcotráfico internacional y con la presunta ventas de armas a la ex guerrilla de Centroamérica y colombiana, y mencionó a ex jefes del desaparecido Ministerio del Interior y actuales jefes de la Policía Nacional y del Ejército.

Róger Ramírez.– Lo que yo estoy diciendo no es nada nuevo, simple y sencillamente yo estuve trabajando con una estructura que estuvo abasteciendo de armas a la guerrilla colombiana, por asuntos de salud en un momento determinado tuve que desligarme de esa estructura y me dediqué a mis funciones de abogado, y topé con doce o trece ciudadanos extranjeros de los cuáles tres eran agentes de la Drug Enforcement Agency (DEA), que andaban investigando el involucramiento de autoridades del Ejército y de la Policía en el tráfico de armas y de drogas.

A propósito que estoy en el hospital, me entero de una serie de situaciones, anteriormente yo había hecho una comunicación a través de mi hermano, precisamente con algunas de estas gentes vinculadas a esta cuestión, y entonces me mandaron a decir cuatro cosas, y me doy cuenta de otras cuatro cosas.

LP.- ¿Qué cosas?

RR.- Hombré, por ejemplo que yo mandé a decirle que me ayudaran porque me iba a operar, me habían prometido un dinero desde ocho meses atrás y se quedó en el aire, y después de eso mandé a decirle que me incluyeran en los indultos, porque yo estoy detenido por dos delitos, tres años por atentar contra la paz y la dignidad de la República y seis años por el supuesto delito de almacenamiento de drogas. Los tres años es un delito que está en el Código Penal tipificado como de orden político, y a partir de allí que me metieran en los indultos.

Me metió la Procuraduría de Derechos Humanos, la Defensoría Pública, la Iglesia Católica, entonces me mandaron una repuesta gallo-gallina, que iban a ver porque yo no cumplía algunos requisitos y parámetros para los indultos.

LP.- ¿Quiénes son estas personas involucradas en estos supuestos delitos que usted ha señalado como envueltos con el narcotráfico y el trasiego de armas?

RR.– Quisiera esperar que la Sociedad Interamericana de Derechos Humanos haga pública mi denuncia y la de mi familia para explicar con lujo de detalles una serie de cosas, aunque tampoco en mi denuncia se recogen todas las cosas, anoche estaba recordando dos nombres que se me escaparon, uno de un miembro del Ejército y otro de la Policía.

LP.- ¿Estos son altos militares o jefe de la Policía actualmente?

RR.-Sí.

LP.- ¿Están éstos dentro de la estructura del Ejército?

RR.-Sí… sí… sí…

LP.- ¿Tienen cargos de generales?

RR.- Hay un par de generales y hay algunos coroneles.

LP. – ¿Estas revelaciones pueden poner en riesgo su vida y la de su familia?

RR.- Mirá, hace algunos minutos estaba hablando con el doctor Ignacio Díaz, de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), (el día 27 de octubre por la mañana, fecha en que se celebró el XXI Aniversario del SPN en Tipitapa), que hoy estoy cumpliendo 27 años y 20 días de que volví a nacer, a mí me emboscaron en 1980, yo estoy vivo de milagro, entonces no es justo que venga aquí a estar preso de puro aire, porque bien sabían que con la cuestión de las armas no podían ponerme mayor tiempo preso, y la prueba de ello es que la juez dictó tres años, es más yo hablé con la juez y le dije: yo estoy preso por esto y por esto.

Usted tome la decisión que usted quiera, pero a mí no puede probarme nada, a mí no me cogieron armas, a mí no me encontraron droga, la droga la pusieron en la casa de mi suegra para perjudicar a mis hijos porque esa casa (en Villa Fontana, zona residencial de Managua), está a nombre de mis hijos.

Y esa casa tiene una historia bien interesante que ahí se van a dar cuenta. Por otro lado, yo asumo, y se lo dije al jurado en el momento que fui, que tengo documentos después de una reunión que se hizo en la Secretaría del Frente (FSLN), donde estaba Humberto (Ortega), Tomás (Borge), y estamos todos los mandos, porque éramos directores regionales de orden público, y se discutió la situación esa (el asunto de las armas), y a nosotros quien nos da la información que teníamos buzones y que habíamos dado buzones, fue Fernando Caldera, y en premio la dan la jefatura nacional de la Policía, se nos dijo, entreguen, y cada quien entregó lo que quiso.

LP.- ¿Entonces estas transacciones del envío de armas y drogas, de qué época estamos hablando o durante qué régimen se dio, en el gobierno sandinista, de doña Violeta de Chamorro o en qué gobierno?

RR.- En los tres. Lo que pasa es que aquí ha habido una doble moral, así de sencillo, la Policía en este país maneja o controla, y ya no digamos abastece por lo menos una buena cantidad de expendios de droga, ustedes como periodistas lo saben, eso es público. Aquí hay gente que está presa sólo porque es protegida de zutano, perencejo y a la hora que no paga la coima o a la hora que no da lo que tiene que dar, lo sacan de circulación y lo meten preso.

LP.- Usted ha mencionado a un señor Ubilla, sobrino supuestamente de Franco Montealegre, ¿en qué estuvo involucrado este señor?

RR.- Ubilla es primo de Franco Montealegre. Aquí hubo tres ciudadanos guatemaltecos, un colombiano y un capitán de la Policía nicaragüense detenidos, yo los defendí, fueron procesados en el Juzgado Segundo de Distrito del Crimen de Managua, fueron acusados de tráfico de inmigrantes ilegales, acusados de plagio y de usurpación de identidad, los absolvió en un jurado de conciencia; estos señores vinieron a hacerle un cobro a Alberto Ubilla de medio millón de dólares, deudas de ellos que eso no me interesa, pero los echaron presos y los defendí.

Pero allí el colombiano era capitán de las fuerzas aéreas colombianas, uno de los guatemaltecos era capitán del ejército guatemalteco y el otro era sargento. Los reclamantes presentaron documentos a la Policía sobre lo adeudado por Ubilla, pero eso no valió de nada, a él lo protegieron.

LP.- Usted ha aseverado también que compró jurados y magistrados, ¿puede decirnos esos nombres, hasta qué nivel de corrupción ha llegado la justicia en Nicaragua?

RR.- Pues yo lo que sé decir es que revisen, yo tengo una lista de quince casos.

LP.- ¿Cuáles son esos quince casos sonados que usted tuvo influencia para poder sobornar a los jueces o magistrados?

RR.-Los casos de Rivas. El caso Gigante, caso Marsella. Aquí en Managua, el caso de Alirio, el caso mismo de los extranjeros que vinieron a hacerle el cobro a Ubilla y otros casos más.

LP.- ¿La Policía temía que Róger Ramírez revelara toda esta situación, si usted sólo ejercía su profesión cuál era el temor de las autoridades para montarle supuestamente esta trampa, usted ha reiterado que fue un montaje lo de los más de 200 kilos encontrados en su casa de Villa Fontana?

RR.- Mira el problema es que entre esa gente que defendí y que logré su libertad, había agentes de la DEA, y ellos lo sabían, ellos intentaron inclusive bloquear que me hiciera cargo de algunos casos de la defensa, la Policía tiene abogados que trabajan con ellos que los montan en algunos casos para obtener información, a mí en un par de oportunidades me lo pidieron, y recuerdo una vez que estaba ingresado en el Hospital Carlos Roberto Huembes (de la Policía), y venía saliendo el que es hoy subcomisionado Domingo Navas y me pidió información sobre algunos clientes míos, “pagame –le dije–, ahora la DEA le da presupuesto, ustedes tienen dinero ahora, quieren información pagámela y pagame bien, porque mis clientes me pagan bien”, le respondí.

No me presté al juego ni le di información, porque es una relación profesional, así como ustedes los periodistas guardan el anonimato de sus fuentes, yo tengo que guardar el anonimatos de mis clientes, a mí mis clientes me pagaron bien, quedaron satisfechos con mi trabajo, les cumplí y punto, no tengo por qué darle información a la Policía, más bien a mí la Policía me acusó, me inventó calumnias de cosas que no hice, eso es otra historia que en su momento va a salir con nombres y apellidos, porque definitivamente a mí me han puesto desde 1994 para acá, como que yo fuera Al Capone, porque vivo la vida normal, feliz de manera tranquila, manteniendo a mi mamá y a mi papá y a mis hijos.

LP.- Su familia ha denunciado que los vigilan y que temen por sus vidas, ¿tiene usted algún temor desde la cárcel que le pueda pasar algo a sus padres o a sus hijos?

RR.- En estas circunstancias la peor manera de complicarte la vida no es perjudicándote a vos, sino a los que están a tu alrededor, a lo que más te duele, lógicamente si matan a mi mamá, yo voy a quedarme con ese pesar que fue por mí, mi mamá está consciente, porque he hablado con ella de todas estas situaciones.

“Hijo –me ha respondido ella–, si me quieren matar que me maten, pero si yo tengo un hálito de vida, yo voy a seguir luchado para que vos salgás en libertad porque estoy consciente de que lo que te han hecho a vos es una injusticia”. Ella se ha venido dando cuenta de cosas, y cosas y cosas.

LP.- ¿Usted es agente de la DEA?

RR.- Si yo fuera agente de la DEA no estuviera preso.

LP-. ¿Por qué dice que la Policía montó lo del hallazgo de las armas en la Carretera Sur y lo de la droga en Villa Fontana para detenerlo?

RR.– Las armas yo las tenía allí, las armas tenían dos semanas de retraso, éstas las íbamos a sacar para Costa Rica, vía terrestre para Panamá, todo eso estaba listo, hubo un problema con el transporte y no se fue fueron.

LP- ¿Cómo detecta la Policía esas armas entonces?

RR.- Un mayor retirado del Ejército que sabía de la transacción fue el que se echó para atrás, la misma Policía me lo dijo indirectamente cuando estaba siendo interrogado.

La Policía sólo una vez me interrogó a mí, pero yo los interrogué a ellos y me dijeron quién fue el que me había denunciado, sabían hasta el día que iban a transportarse y sólo ese mayor y yo lo sabíamos.

El a mí no me vendió armas (el ex mayor), sino que le vendió directamente a los colombianos una parte de las armas, este militar estaba interesado en una fuerte cantidad de dinero que tenían los colombianos en una caja de seguridad en el Interbank, eran más de medio millón de dólares, para la compra de cinco mil fusiles, por eso es que estoy preso.

LP.- ¿De la droga?

RR.- No sé nada. Ellos ya sabían lo que iban a hacer, pero lo hicieron mal. Yo no estaba en la casa, andaba con mi esposa donde el médico. Llegó el capitán Luque con una orden de captura por una Juez y no me quitaron nada de mis pertenencias.

Me llevan en mi carro y nos fuimos a estacionar a la parada del Zumen, y desde mi celular llamaron al DIC para ver qué hacían conmigo, y luego me llevaron a El Chipote y ordenaron que me sentara y me senté en la cuneta.

Luego me montaron en una camioneta de la Policía y me llevaron a la casa de Villa Fontana, y fue un abuso porque esa no era mi casa, la estaban cateando y no había nadie, sólo una joven y su abuelita. El capitán Luque llegó de nuevo, apareció Róger Ramírez y apareció extrañamente la droga en la bodeguita de mi ex compañera de vida, eso fue un montaje.

LP.- ¿Róger Ramírez, sabe más, se puede hablar de cosas más graves, cómo qué por ejemplo?

RR.- Aquí está la muerte de Enrique Bermúdez, por ejemplo; lavado de dinero, y eso no es de ahorita sino desde hace mucho tiempo, y lo peor es que la Policía lo sabe, uno tiene agarrado a uno, y el otro al otro, por eso nadie habla, yo quedé en medio, quedé en el fuego cruzado.   

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