Tito Rondó[email protected]
Es dura la situación del Chinandega. Luchando desde el penúltimo lugar, y sin importados. Habiendo desarrollado dos jugadores de Grandes Ligas, Oswaldo Mairena y Vicente Padilla, se los han quitado. Habiendo firmado a una de sus antiguas estrellas, el zurdo Asdrudes Flores, con lujo de injusticia FENIBA se lo quitó y se lo dio a una maquinaria potente, el León. Lo más chistoso, la excusa fue “para que no haya trabucos”…
En realidad, la lucha del Chinandega es más dura que eso. No solamente pelea para que no le cometan injusticias, no solamente lucha por saltar a ese cuarto lugar de la salvación, de la clasificación a semifinales, a noches garantizadas de estadios repletos por unos preciosísimos nueve juegos. El Chinandega lucha por sobrevivir.
El colmo es que han apelado a una medida desesperada para buscar dinero: un hablatón radial. Y hay que ver cómo ha respondido el pueblo de Chinandega, demostrando que la diversión es también una necesidad. Se reunieron 77.000 córdobas, una cifra totalmente insuficiente para subsanar las finanzas de un equipo de Primera División en Nicaragua en el 2000, pero una cifra conmovedoramente enorme como expresión del amor de un pueblo por su equipo.
Ahora surge la esperanza. Nos cuenta el administrador Guillermo Batres que dos empresas se han comprometido a pagar un importado cada una.
También nos cuenta que la promesa del ex directivo Piero Cohen de poner dos córdobas por cada peso conseguido por otros directivos sigue en pie, pero con ciertas condiciones. “Tengo los recibos que comprueban que hemos gastado 350.000 córdobas en el equipo”, dice esperanzado Guillermo Batres.
Tristemente, ellos mismos tienen en parte culpa de su desgracia. Sus directivos están divididos, y al igual que en otros equipos, no saben nada de pelota.
Vimos el año pasado cómo el Chinandega no tenía una buena ofensiva, ni tenía un gran pitcheo. Pero los directivos se engañaron con nombres, y se engañaron con un estadio donde es fácil batear.
Hay que comprender a los directivos; no son estúpidos, y la mayoría de ellos es gente exitosa en el mundo de los negocios. Pero para saber cómo un parque afecta la percepción que se tiene sobre la actuación de los peloteros hay que saber mucho. Para que vean si es difícil, muchos ejecutivos de Grandes Ligas ignoran lo que decimos, y crean monstruos como Dante Bichette donde solamente hay la altura de Denver sobre el nivel del mar.
Por consiguiente, los directivos creyeron que Argelio Córdova hacía un buen trabajo durante la primera vuelta del año pasado, cuando en realidad hizo un milagro con un pésimo equipo, y después lo despidieron cuando el club jugó al nivel de su calidad.
Hoy otra vez se oyen voces pidiendo su destitución.
Mientras, en la frase hecha famosa precisamente en Chinandega por Gregory Hodgson y repetida por don Guillermo, “el Chinandega está jugando al fiado”…