- La tensión entre los trabajadores es tal que virtualmente echan del local a los periodistas
Janelys Carrillo Barrios [email protected]
El “juzgado maldito”, es como ahora se conoce al Juzgado Segundo de Distrito del Crimen de Managua, sobre todo a raíz del despido de un conductor y una secretaria de Actuaciones.
Davia Davina García Corea y Augusto Evelio Gutiérrez Ordeñana, son los trabajadores judiciales despedidos esta semana, tan sólo ocho días después que la Jueza Ileana Pérez asumiera la citada judicatura.
La situación que dio origen al epíteto con que abogados y empleados judiciales nombran ahora al Juzgado, fue el despido de la también secretaria de Actuaciones Delmia Escobar hace algunos meses, después que el juez suplente Walter Solís asumiera dicha judicatura.
En aquella ocasión, el judicial alegó que Escobar había solicitado la renuncia, aunque en los pasillos judiciales el comentario que corrió fue que la obligaron a renunciar.
En esta oportunidad, a García y Gutiérrez les aplicaron los Artículos 42 y 45, del Código del Trabajo, uno de los cuales se refiere a cargo de confianza.
LA PRENSA intentó obtener la versión de la Jueza Pérez, primero telefónicamente y nos dijo que hablaría sólo si se le buscaba personalmente en su despacho. Cuando lo hicimos o no podía esperar o se encontraba pasando inspección carcelaria.
Fuentes sindicales manifestaron que antes que la joven García abandonara el juzgado, fue obligada por la judicial a mostrar su cartera para confirmar que no estaba robando nada, situación que la hizo estallar en llanto.
“Al directivo del sindicato, Juan Cuarezma González casi lo manda a echar preso y hasta dijo que le había faltado el respeto, cosa que no es cierta”, aseguró la fuente sindical.
La fuente agregó que “el pecado” de la joven ex secretaria fue haber entrado al despacho de Pérez para aclararle sobre la situación de un reo que pretendía ser liberado por su abogado, alegando vencimiento de término.
“La jueza no cree que Davia quiso explicarle el asunto y asegura que más bien ésta le presentó un auto para que lo firmara, supuestamente para favorecer al detenido”, señaló.
En el caso de Gutiérrez Ordeñana, según la fuente, ella alegó que como conductor nada tenía que estar haciendo dentro del juzgado, sino que su lugar es el parqueo cuidando el carro.