El presidente Arnoldo Alemán impone en esta foto de archivo sus grados de general a Hugo Torres y Julio Ramos.

Protesta de generales retirados

El tiempo de los “generalitos” y de los “generalotes”, pasó a la historia William BrionesEspecial para LA PRENSA Los generales retirados, Osvaldo Lacayo, Hugo Torres y Julio Ramos, enviaron ayer una carta al presidente Arnoldo Alemán en la que le reclaman los términos “despectivos” en que se refiere al ex jefe del Ejército de Nicaragua, […]

  • El tiempo de los “generalitos” y de los “generalotes”, pasó a la historia

William BrionesEspecial para LA PRENSA

Los generales retirados, Osvaldo Lacayo, Hugo Torres y Julio Ramos, enviaron ayer una carta al presidente Arnoldo Alemán en la que le reclaman los términos “despectivos” en que se refiere al ex jefe del Ejército de Nicaragua, general retirado Joaquín Cuadra, a quien el mandatario calificó recientemente como “generalito”.

Los ex jefes militares consideran que las declaraciones “despectivas” del presidente Alemán, “por analogía”, también se hacen extensivas a los actuales miembros del Ejército.

Excelentísimo
Dr. Arnoldo Alemán Lacayo
Presidente de la República
Su Despacho

Señor Presidente:

Con asombro e incredulidad escuchamos sus declaraciones dadas la semana recién pasada a los medios de comunicación, referidas al General de Ejército, Joaquín Cuadra Lacayo, al cual calificó como “soldadito” y “generalito”.

No sabemos, ni es el motivo de esta correspondencia averiguarlo, cuáles son sus razones para referirse en esos términos al ex comandante en jefe del Ejército de Nicaragua.

Es preocupante que el señor presidente de la República y Jefe Supremo del Ejército por mandato Constitucional, tenga tales conceptos de uno de los más connotados oficiales que ha tenido nuestra institución armada.

Mayor preocupación nos causa que el uso de esos términos despectivos no se circunscribe a la persona del Gral. Cuadra si no que, por analogía, se hace extensivo al resto de jefes, oficiales, sub-oficiales, clases, soldados y marineros activos o en situación de retiro del Ejército.

Sr. Presidente, como usted sabe y en reiteradas ocasiones lo ha reconocido, este es un Ejército que se ha forjado a lo largo de años e esfuerzos por darle a Nicaragua una institución armada profesional, apartidista, apolítica y no deliberante, altamente capacitada para cumplir con el mandato constitucional fundamental de la defensa de la soberanía, la integridad territorial de nuestro país y los otros establecidos en la ley.

Una institución al servicio de todos los nicaragüenses que dejó atrás y para siempre, erróneos y viejos conceptos así como esquemas partidarios sobre la institución armada de la nación. Junto a esos viejos conceptos también el tiempo de los “generalitos” o de los “generalotes” pasó a la historia.

Hoy se definen y norman por la ley todos los aspectos de la carrera militar, desde la formación del soldado hasta la de los oficiales superiores y generales, así como el escalafón militar en el cual los grados y los cargos son su expresión más objetiva.

El grado de general es la aspiración natural máxima de un oficial desde el momento que opta por la carrera militar para su vida. Para intentar lograrlo tiene que transitar un largo y difícil camino entre su periódica preparación académica y el ejercicio de su profesión; todo eso junto a una sólida formación ética y moral da como resultado el contar con un cuerpo de oficiales con altos niveles de capacitación profesional como el que hoy tiene el Ejército de Nicaragua.

Son de tal importancia los grados de general que la Asamblea Nacional aprobó la disposición legal que le confiere únicamente al presidente de la República la facultad de aprobar y otorgar dichos grados.

Igual o mayor consideración merecen los soldados, base fundamental del Ejército de Nicaragua, los que abnegada y sacrificadamente cumplen misiones en todo el territorio nacional.

Por ser usted, en su investidura de presidente de la República, parte sustantiva del proceso de institucionalización del Ejército y conociendo que durante los años de su mandato lo ha acompañado con entusiasmo, es que no podemos dejar de sentirnos extrañados y confundidos al escucharle tales expresiones.

Por último Sr. Presidente, queremos señalar la necesidad de que todos los nicaragüenses civiles y militares, que deseamos para nuestro país una paz duradera, sigamos acompañando este proceso hacia niveles superiores de profesionalización e institucionalización del Ejército. La historia y el futuro así lo demandan.

Sr. Presidente, si nos hemos visto forzados a hacer pública esta correspondencia es por la trascendencia de sus declaraciones, las que también fueron públicas.

Esperando comprensión de su parte ante nuestras preocupaciones, aprovechamos la presente para testimoniarle nuestras consideraciones y desearle éxito en sus delicadas tareas.

Respetuosamente,

Osvaldo Lacayo Gabuardi
Mayor General (R)

Julio Ramos Argüello
General de Brigada (R)

Hugo Torres Jiménez
General de Brigada (R)  

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