Tito Rondón [email protected]
El 9 de abril de 1988 fue un día inolvidable para José Joaquín Bautista Arias. Ese día subió al montículo por los Orioles de Baltimore, debutando en las Mayores, y “llegar a Grandes Ligas es la emoción más grande que he sentido en mi carrera como pelotero. Una vez hasta lloré después de perder un juego de dos hits 1-0; el zurdo contrario permitió uno nada más. Pero llegar a las Mayores, eso fue lo mejor”, nos dice.
Bautista, nacido el 26 de julio de 1964 en Bani, República Dominicana, firmó el 25 de abril de 1981 con los Mets de Nueva York, los Orioles lo “capturaron” a finales de 1987 en el “draft Regla 5”, y demostraron que lo querían dándole oportunidad en el “Show”.
Su primer año (6-15, 4.30) fue quizás su mejor como abridor; inició 25 partidos y relevó en ocho, lanzando 172 entradas.
Para 1990 era relevista de tiempo completo, y los Cachorros lo firmaron como agente libre en diciembre de 1992. Tuvo su mejor campaña en 1993, abriendo siete juegos y relevando en 51 con marca de 10-3 y 2.82.
Estuvo con San Francisco en 1995 y 1996. “Estaba allí cuando llegó Marvin Benard a finales del 95”, recuerda. “Eramos pocos latinos, nos hicimos muy amigos. Solamente estábamos en esos días Marvin, Stanley Javier y yo”.
En 1997 Bautista estuvo con los Tigres y los Cardenales, y en 1998 regresó a las menores. En 1999 estuvo en la triple A de los Expos y los Mets. “Me cansé de eso”, confiesa Bautista. “Quiero jugar béisbol sin la presión de si me van a subir o bajar. Quiero ´relax´, divertirme. Por eso me fui a México”.
José Bautista terminó en las Mayores con 32 victorias, 42 derrotas y efectividad de 4.62, que no es mala en los noventas. Abrió 49 juegos de un total de 312, y en 686 innings cedió 727 imparables mientras ponchaba a 328 y caminaba a 171.
En el 2000, con los Sultanes de Monterrey fue el primer abridor con 22 inicios y cuatro relevos; tuvo récord de 9-8 y 5.52. En 122.1 entradas cedió 161 imparables (20 jonrones), abanicó a 69 y dio 40 bases por bolas. “Esos números son engañosos”, aclara Bautista. “Tuve problemas con el brazo en la primera mitad de la campaña y estuve fatal; en la segunda mitad gané algo así como ocho juegos seguidos”.
José Bautista asegura que su brazo está bueno. “Tiro sobre las 90 millas, de hecho llego a unas 93. Tiro recta, sinker, curva, cambio y split finger. Más que nada me gusta variar la velocidad de la recta, una puede ser de 90 y la siguiente de 83”.
En el León están contentos con él. Dos veces estuvo atrás en la cuenta, y Nemesio Porras y Ariel Delgado aprovecharon para llevarse la barda. Pero ahí empezó y ahí terminó el ataque del Bóer el sábado en León. Los directivos y cuerpo técnico están muy satisfechos con él.
¿Porqué no? Nueve años en Grandes Ligas y lanzamientos de 90 millas garantizan que José Bautista sea un espectáculo en nuestra pelota.