Plaguicidas como el Nemagón, causaron severos daños en la salud de decenas de trabajadores en las plantaciones bananeras, como son diferentes grados de esterilidad, cáncer de hígado, riñones y estómago, etc.

Plaguicidas convertidos en “peste” de Managua

Falta de control en venta y uso ha contaminado aguas y provocado enfermedades y muertes Municipios con mayor cantidad de personas intoxicadas son Managua y Villa El Carmen Karla Marenco L. [email protected] El uso indiscriminado de plaguicidas en los cultivos de los diferentes municipios de Managua está contaminando los ríos, a pesar que sólo el […]

  • Falta de control en venta y uso ha contaminado aguas y provocado enfermedades y muertes
  • Municipios con mayor cantidad de personas intoxicadas son Managua y Villa El Carmen

Karla Marenco L. [email protected]

El uso indiscriminado de plaguicidas en los cultivos de los diferentes municipios de Managua está contaminando los ríos, a pesar que sólo el cuatro por ciento de su población se dedica a la agricultura, concluyó un diagnóstico realizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Otro hallazgo importante es que existe una venta sin control de estas sustancias tóxicas en los expendios o comercializadoras legales e ilegales, lo que contribuye directamente a que más personas se intoxiquen y mueran por la manipulación intencional o accidental de plaguicidas.

De acuerdo a las conclusiones del estudio presentado en el IV Foro de la Comisión Local Intersectorial de Plaguicidas, los municipios con mayor cantidad de personas intoxicadas en la capital son: Managua con el 80% de los casos, seguido de Villa El Carmen o Carlos Fonseca.

Pero también municipios como Tipitapa, Ticuantepe, San Rafael del Sur, Mateare y San Francisco Libre, tienen áreas de cultivos importantes de maíz, arroz, caña, frijol, piña, café y en menor proporción ayote. En Managua se producen hortalizas a la orilla del Lago Xolotlán.

El estudio señala que hay problemas de contaminación principalmente en las aguas de los ríos (muchos de consumo humano), que acarrean los plaguicidas depositados en los suelos en donde fueron utilizados.

El consumo sistemático de las aguas contaminadas por plaguicidas causa infertilidad, cáncer, problemas hepáticos y otras enfermedades crónicas que afloran muchos años después, pero los casos no son monitoreados por el Ministerio de Salud porque los pacientes no llegan a las citas médicas o abandonan los tratamientos.

Se detectó que hay una práctica de pesca de peces con plaguicidas, causando envenenamiento de ellos y afectando el entorno ecológico de los ríos. Además, las bombas de fumigación son lavadas en los ríos y vertientes.  

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