- Semillas mejoradas y conservación del suelo, aspectos que promueven el aumento de la productividad
Martha Danelia Corea [email protected]
La aplicación de nuevas técnicas de cultivos como el uso de semilla mejorada, representa para el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) una alternativa que permite a los productores ser menos dependientes de los cultivos tradicionales.
Alejandro Sequeira Mondragón, técnico del INTA, explicó que dicha institución ejecuta un programa de Extensión en Zonas no Favorecidas dirigido a productores con hasta cinco manzanas de tierra “que, por sus condiciones económicas, no tienen acceso al crédito, tienen suelos desfavorables, y para sacar su producción tienen problemas”.
“Aquí (con el uso de semilla mejorada) se han generado diferentes variedades de maíz, frijol, arroz y sorgo. Lo que se pretende es incrementar los rendimientos productivos, por ejemplo, en frijol pasar de 8 a 15 quintales por manzana, el arroz de 40 a 80 quintales”, declaró Sequeira.
Elbenes Vega Corea, especialista nacional de proyectos del INTA, agregó que el enfoque de este proyecto para zonas no favorecidas es preservar el medio ambiente y garantizar la seguridad alimentaria.
“Tenemos técnicas de conservación sostenible para preservar los recursos naturales, entre ellas las técnicas de conservación de suelos, aguas y agroforesterías”, agregó Vega.
Aseguró que trabajan con 15,000 productores pero “como no podemos abarcarlos a todos, trabajamos con grupos organizados, se escoge un líder a quien capacitamos y él se convierte en un multiplicar de estas nuevas tecnologías al resto de productores”.
“Cada proyecto tiene su estrategia para hacer llegar la tecnología a los productores. Los métodos que utilizamos son giras de campos, eventos masivos, talleres, demostraciones prácticas, comunicaciones por radios y panfletos”, detalló Vega.
Este trabajo lo realizan en fincas de referencia que son unidades demostrativas tecnológicas, donde se lleva al productor para que observe el uso de los diferentes métodos de cultivo y, si le gusta, los adopte para aplicarlos a sus fincas.
“Los resultados, hay más de 40 tecnologías que están siendo aplicadas por los pequeños productores, que como INTA hemos transferido, desde una bomba de mecate, bolsones avícolas, las obras físicas de conservación de suelos. No sólo se aplica la obra sino que (se busca) como garantizar la seguridad alimentaria al productor”, afirmó Vega.
Según Mondragón, las encuestas dicen que un 5 por ciento de los productores usan semilla mejorada “cuando aquí el INTA tiene la capacidad de difundir esas variedades, pero esto es un proceso de educación”.