Tito Rondó[email protected]
Creo que los métodos de transporte tienen que ver; lo cierto es que nunca oí que una Serie Mundial entre los Dodgers de Brooklyn y los Yanquis de Nueva York fuera conocida como una “Subway Series”, o “Serie del Tren Subterráneo”, que es la traducción.
Cuando los Dodgers nacieron, allá por los 1890, su estadio era parada de varios tranvías, conocidos como “trolleys”, que eran vagones que iban sobre rieles, halados por caballos. De paso, en Granada en la bodega junto al muelle había un par de estos vagones, pasaron allí décadas, y me imagino que en vez de ponerlos en un museo los mandaron a botar…
Los aficionados de los Dodgers, que era un equipo advenedizo, arriesgaban la vida al cruzar la calle para ir al estadio, pues los conductores de trolleys de aquella época eran sin duda los tatarabuelos de los actuales conductores de buses de Managua.
Esos ágiles aficionados eran conocidos como “trolley dodgers”, literalmente, gente que capeaba a los tranvías. El mote pasó al equipo, que empezó a ser conocido como los “Dodgers”, o “Esquivadores”, en vez de “los Brooklyns”. Y hasta el día de hoy.
Como resultado, una serie entre Gigantes de Nueva York y Yanquis es una “Subway Series”, pero una entre Dodgers y Yanquis sería “Tranvías contra trenes”, y no sale. Por eso es que ahora se habla de Series “de la misma ciudad”, y expulsan de la discusión a Oakland y San Francisco.
En 1990 conocí en persona al manager de los Cachorros de Chicago, un viejo conocido desde mi infancia por ser fanático de los Dodgers pre Fox de aquellos tiempos. Pese a que estaba de prisa, su ceño fruncido fue repuesto por una sonrisa amable al saludar: era Don Zimmer.
Zimmer fue golpeado en la cabeza por un lanzamiento hace poco menos de medio siglo, y le tuvieron que poner una placa metálica en el cráneo, cosa de la que el propio Zimmer hace incontables bromas. Pese a eso llegó a las Mayores.
En 1955, los Dodgers tenían ventaja en el decisivo juego de la Serie Mundial ante los Yanquis, y el manager Walter Alston decidió buscar defensiva. Sacó a la segunda base Zimmer del partido, cambió del jardín izquierdo a la intermedia a Junior William, e insertó a Sandy Amorós en el left.
El resultado fue una gran atrapada del cubano que culminó en un doble play y un título mundial para los Dodgers, su único en Brooklyn.
Zimmer ahora se sienta en la banca junto a Joe Torre y lo aconseja como coach de banca, algo que hacen todos los equipos modernos de béisbol: cuatro ojos ven más que dos. Es un yanqui. También es el puente entre aquellas Series Mundiales que no eran “Subway” y el instante en que vivimos…