Un militante del movimiento palestino Al-Fatah enseña a dos de sus ocho hijos a emplear un M-16, en un campo de refugiados en la Ribera Occidental.

Radicales islámicos esperan un fracaso

El Cairo/EFE Los grupos radicales islámicos y palestinos sufrirán un duro revés si la cumbre de Sharm el-Sheik concluye con éxito, pero, en caso contrario, podrían hacerse en el futuro con las riendas del movimiento palestino. Los expertos políticos en Oriente Medio coinciden en que el extremismo árabe y musulmán aprovechará en propio beneficio el […]

El Cairo/EFE

Los grupos radicales islámicos y palestinos sufrirán un duro revés si la cumbre de Sharm el-Sheik concluye con éxito, pero, en caso contrario, podrían hacerse en el futuro con las riendas del movimiento palestino.

Los expertos políticos en Oriente Medio coinciden en que el extremismo árabe y musulmán aprovechará en propio beneficio el fracaso de los esfuerzos internacionales para detener la ola de violencia que desde hace más de dos semanas se vive en los territorios autónomos palestinos.

SE PODRÍA FORTALECER OPCIÓN ARMADA

Además se teme que la eventual falta de acuerdo en la importante cita de este lunes tenga como consecuencia el aumento del apoyo popular a la lucha armada contra el Estado judío, liderada por los radicales.

“Todo el mundo sabe que el principal objetivo de la cumbre es acabar con el levantamiento palestino de Al Aqsa, en lugar de reactivar el proceso de paz”, declaró a EFE en un comunicado Abdel Monen Gharbawi, abogado de diferentes líderes islamistas detenidos en Egipto.

La nota añade que un cese de la rebelión palestina significará, a la vez, la “enérgica represión” de los activistas islámicos en los territorios autónomos.

Según Gharbawi, Yaser Arafat ya ha empezado a sucumbir a las exigencias de Israel para que continúe la represión sobre los islamistas del grupo Hamas.

El abogado se refirió en concreto a informaciones procedentes de los territorios autónomos sobre la detención por parte de la policía palestina de 14 militantes de Hamas y de la Yihad (Guerra Santa) islámica, que habían sido puestos en libertad hace sólo tres días.

También comparó la cumbre con la pasada “cumbre de los pacificadores”, celebrada en Sharm el-Sheik en 1996, tras una serie de ataques suicidas del Movimiento Islámico Palestino (Hamas) y de la Yihad contra Israel.

“En aquella ocasión se celebró la cumbre para salvar al gobierno del entonces primer ministro israelí, Simón Peres, y no para reactivar el proceso de paz”.

“Si la cumbre fracasa, será una vergüenza para Arafat y otros líderes árabes el continuar su campaña contra los integristas musulmanes radicales en sus países, sobre todo, en Palestina”, declaró Hasan Abu Taleb, abogado islamista.  

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