Ramón Parellada C.*
Ciudad de Guatemala(AIPE). Me llama la atención que casi todo el mundo considera inflacionario el aumento del precio a los combustibles. Acepto que algunos crean que tiene un efecto sobre los precios pero de ahí a considerarlo inflacionario hay una gran diferencia. Veamos por qué pienso que esto es un error.
En términos comunes se considera a la inflación como un aumento sostenido y generalizado en el nivel de precios. De hecho, se le sigue la pista a la inflación mediante el Indice de Precios al Consumidor (IPC) e incluso se han adoptado medidas supuestamente correctivas al problema de la inflación, en algunos países, como la indexación de salarios. Esto es aumentar los salarios en la misma proporción en que aumentan los precios de los productos que conforman el IPC. Pues bien, esta definición de inflación, a mi juicio, es equivocada. Simplemente explica una de las tantas consecuencias de la inflación pero no la causa de la misma. Obviamente, las medidas correctivas de la inflación que se basan en dicha definición también resultan equivocadas pues tampoco eliminan las causas de la inflación. Además, el IPC es un indicador que se usa para poder tener una idea de cómo anda la inflación pero no es el único y además puede afectarse por otros factores que no necesariamente son inflacionarios como el aumento reciente a los combustibles.
La definición de inflación que considero correcta es la de un incremento en la oferta de dinero más allá de la demanda del mismo y no causada por el mercado. Hoy en día se puede decir que la inflación es el incremento de la cantidad de dinero causada por los bancos centrales, ya que éstos tienen el monopolio de la emisión monetaria. Los efectos de estos incrementos en la cantidad de dinero son diversos, dado que no ocurren en forma simultánea, por lo que no afectan a todos por igual. Entre ellos tenemos la destrucción del ahorro, la disminución del precio del dinero (poder adquisitivo) lo cual significa el incremento del precio de los bienes y servicios, transferencias injustas de riqueza normalmente de los prudentes y ahorradores hacia los derrochadores, pérdidas por parte de los acreedores y ganancias de los deudores, distorsión de la tasa de interés, del tipo de cambio y de los precios relativos.
Como se aprecia, el efecto de crear dinero va mucho más allá del simple incremento en los precios. Al final, los más preparados, financieramente hablando, se protegen mientras que los asalariados sufren las mayores pérdidas al ver disminuido el poder adquisitivo de su sueldo o sea que sufren una disminución de sus salarios reales.
¿Qué tiene que ver el aumento del precio del petróleo con la inflación? Nada. El aumento del precio del petróleo y por ende de los combustibles provoca que la gente tenga que gastar más para seguir consumiendo la misma cantidad que consumían antes a precios menores del combustible. La reacción lógica del consumidor es consumir menos combustible o bien consumir menos de otros productos. El asunto es que el alza del precio del petróleo hace que se depriman los mercados de otros bienes y servicios que no son tan necesariamente demandados por los consumidores. No se puede gastar más ahora porque el presupuesto de cada persona limita su consumo y si ahora gasta más en gasolina debe reducir su consumo en otras cosas. El incremento de precios al petróleo no es, pues, inflacionario. Pronto veremos cómo el consumo per cápita de combustibles y productos complementarios disminuirá y el consumo de sustitutos se incrementará.
Nos quejamos del aumento de precios de combustibles que poco afectan el bolsillo de los consumidores en comparación con el gran daño que ha causado y siguen causando los bancos centrales a través de sus políticas monetarias inflacionarias. ¡Qué ironía!
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* Director del Centro de Estudios
Económico-Sociales de Guatemala