- Hermanas de la Caridad, obra
de la Madre Teresa, también tratan de curar nuestra pobreza - Otra parte del mundo en donde tiene presencia esta congregación es en Calcuta, donde hay hermanas y hermanos activos y contemplativos. Su benéfica influencia se siente desde Roma hasta Tijuana, o desde las Filipinas hasta Africa, o en países tan bien económicamente como Holanda y Estados Unidos, porque en cualquier parte hay necesidad de alimento espiritual.
Rosario Mendoza Corea [email protected]
A medio siglo de haber nacido la congregación que fundara Madre Teresa de Calcuta, los descalzos y los sedientos del mundo, siguen recibiendo el fruto del amor que la religiosa sembró en la India, fenómeno que la consagró y podría convertirla en santa, según la Iglesia Católica y quienes reciben sus beneficios.
En los cinco continentes del mundo existen 615 casas de misión y 4,500 hermanas que difunden cada vez más la obra de Madre Teresa de Calcuta, quien murió hace tres años.
Según la hermana Pravhudasi, directora de la Congregación Hermanas de la Caridad en Managua, la obra iniciada por la desaparecida religiosa, nació en 1947 y dejó cinco ramas de congregaciones consagradas a la búsqueda de un futuro mejor para el género humano.
Parte de este trabajo social-espiritual, se desarrolla en Nicaragua desde 1986 por medio de tres casas: una en Managua, otra en Satélite Asososca, y una tercera en Granada.
“Yo creo que a los 50 años, el Señor ha hecho muchas obras y cada vez venimos descubriendo más necesidades en todos los órdenes, incluyendo la rama masculina, que se proyecta con atención a varones”.
“Nosotros debemos revestir a una persona desnuda de la ignorancia. Pero revestirla del amor y de la dignidad, porque es hijo e hija de Dios”, afirma.
En Nicaragua existe el albergue “Nirmal Hyrday”, un hogar del alma, donde se atiende a los ancianos con alimento pero además se entrega un mil paquetes de provisiones para familias pobres.
LAS MAGDALENAS
“Realizamos trabajos con Las Magdalenas o sea, unas 37 mujeres que se han ido rescatando de la vida nocturna. Nos reunimos con ellas para capacitarlas en talleres de costura e integrarlas a la sociedad”, explicó.
Se ha logrado rescatar a muchas de ellas y hacen sus propios trabajos para llevar el sustento a casa; ya se han olvidado de su trayectoria en muchos casos.
Pero a la par de esto, se les instruye en la vida moral y espiritual y van adquiriendo conciencia de su vida por medio de la formación recibida.
En el CDI del convento se atiende a unos 70 niños. Esta atención es totalmente gratis al igual que toda la obra que realizan las misioneras, informó la dirigente religiosa, ya que se debe apoyar a las familias que se sienten agobiadas por la necesidad de alimentación.
La obra de las misioneras se ha extendido ahora a los extranjeros retenidos en Migración por situaciones legales. Cada miércoles ellas asisten a este lugar para llevarles consuelo y fortaleza espiritual, ya que esas personas no tienen a nadie en Nicaragua, por lo cual ellas se erigen como las hermanas o familias que necesitan los migrantes.
PROGRAMAS PARA LA GRAN SULTANA
En Granada también funciona un centro similar donde se entregan un mil servicios de comida a los pobres.
Según la hermana Nadjeli, directora del Hogar San José de Granada, en esta ciudad, las Misioneras de la Caridad, atienden a la “Pequeña Familia de María”, integrada por muchachas de entre 12 a 15 años internadas por maltrato familiar.
Otro foco de atención son jóvenes adolescentes del grupo “El Refugio del Divino Niño”, formado por madres adolescentes inválidas, violadas o huelepega, y que en algún momento quisieron abortar a su hijo.
Ellas fueron atendidas hasta el momento de su parto y ahora aprenden manualidades, costura, belleza y han rescatado su autoestima con la rehabilitación.
Igual que en Managua, las religiosas atienden a un mil familias con alimentación; existe una escuela multigrado para jóvenes de entre 12 y 18 años, se imparte catequesis a unos 2000 niños, incluyendo a 120 scouts que reciben formación espiritual.
Otra de las labores de las religiosas son las visitas a la Isla Zapatera y el Volcán Mombacho en donde efectúan su misión evangelizadora.
Todas las actividades realizadas por las misioneras son apoyadas por 60 colaboradoras y 125 misioneros laicos de la Caridad.