¿Qué le urge a Managua?

Douglas [email protected]

Mucho prometen los candidatos a alcalde de Managua, pero hasta hoy ninguno de los que alcanzó el cargo ha hecho los esfuerzos necesarios para resolver el mayor problema que enfrenta la ciudad: Las inundaciones. Si alguno lo intentó, el que lo repuso debe haber descontinuado la obra, porque la dificultad continúa.

Cada vez conciben más a Managua con rostro de modernidad y está bien, pero nada se construye con éxito si carece de una base que le sostenga. En ese sentido, el desarrollo físico de la capital depende de la protección ambiental que ésta tenga en su entorno.

Algunos candidatos de hoy proponen hacer un acuario, un tren suburbano, más pistas y rotondas, sin recapacitar en que las aguas se ocupan cada año de arrastrar la nueva infraestructura y añadir problemas a los habitantes, por lo que es más importante invertir en frenar las inundaciones.

Un huracán que apenas roza las costas de Centroamérica es motivo para que las corrientes, que bajan de Las Sierras, arrastren casas y agujereen calles y rotondas, y dejen cientos de familias damnificadas y algún muerto. Es una historia de cada época lluviosa y lo inquietante es que todavía desconocemos un plan de inversión que pretenda acabar en definitiva con ese castigo recurrente.

El alcalde que acaba de renunciar, Roberto Cedeño, decía que para repavimentar las calles de la capital es necesario que la Comuna se eche una deuda de 16 millones de dólares. Supongamos que lo haga. ¿Cuánto durará el nuevo pavimento? ¿Hasta el próximo aguacero?

Hemos observado que las autoridades municipales tratan de hacer a prisa una serie de obras, que con facilidad se dañan, quizás porque son las pruebas que más usan en las campañas de imagen de sus partidos en cada elección.

Los liberales, por ejemplo, se han caracterizado por hacer rotondas y nuevas pistas, que hoy enarbolan como parte del progreso, pero detrás se oculta también la mala utilización de los fondos públicos, porque las lluvias han develado que son obras mal construidas y cada vez que Managua se inunda hay que reinvertir en ellas.

El gobierno central ordenó hacer la pista suburbana, en la que invierten más de seis millones de dólares, pero las últimas corrientes la dañaron y los constructores dicen que el diseño se los entregó la Alcaldía capitalina y ahora se percatan que era necesario hacer obras de drenaje que no están en los planos.

Es raro que un ingeniero civil de Managua desconozca que las corrientes bajan de la cuenca sur y que se necesita reencauzar las aguas, además de un cerco de árboles alrededor de la capital que en el futuro las frene y absorba en la medida que la vegetación crezca.

Los candidatos, antes de ofrecer sueños, deben afrontar esta realidad que cada año ahoga y empobrece más a miles de familias capitalinas, a la vez que acaba con obras millonarias, al poco tiempo de inauguradas.  

Editorial
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