Casas como esta ha construido en los Cayos Perlas el griego Peter Tsokos, a sabiendas de las escasas dimensiones de esos islotes.

Extranjero construyó sin permiso ambiental

Amalia Morales [email protected] Independientemente de que Peter Tsokos sea legítimo dueño de cinco de los 18 Cayos Perlas de la RAAS y de que éstos no tengan el rango de áreas protegidas, para construir casas en cuatro de ellos, el griego debió tramitar un permiso especial para edificar dentro de un ecosistema frágil como ése. […]

Amalia Morales [email protected]

Independientemente de que Peter Tsokos sea legítimo dueño de cinco de los 18 Cayos Perlas de la RAAS y de que éstos no tengan el rango de áreas protegidas, para construir casas en cuatro de ellos, el griego debió tramitar un permiso especial para edificar dentro de un ecosistema frágil como ése.

“Estos cayos son muy importantes para la anidación de tortugas carey”, dice Liza González, encargada del programa de Zonas Costeras del Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente (MARENA)

González explicó que esas tortugas son una especie en peligro de extinción, que se protege tanto en el ámbito nacional como internacional, por tanto hay un especial interés en preservar la flora y la fauna de los Cayos Perlas.

La funcionaria contó que por la importancia de la zona y, a raíz de la denuncia de destrucción y quemas en los cayos del griego, el MARENA a través de ese programa realizó una inspección y comprobó que efectivamente había quema de cierta vegetación, que contribuye al proceso de eclosión y anidación de la tortuga Carey.

Hace aproximadamente un mes, durante otra inspección, encontraron cortes de manglares. Eso también perjudica la supervivencia de la tortuga en la zona, ya que según González, han detectado que el mangle cumple funciones de albergue y alimento para la Carey.

“En un solo día que fuimos de viaje hallamos a una tortuga de unos dos años en los mangles”, detalló la ecóloga, funcionaria del MARENA.

González dijo que la presencia de gente con carácter permanente en los Cayos ya está impactando en la zona. Y aunque el MARENA no se opone a la inversión turística, González dijo que una inversión sin manejo aumentaría el riesgo en la flora y la fauna de esos frágiles lugares.

EL PARAISO DE LOS ARRECIFES DE CORAL

Los 18 Cayos Perlas, que cubren un área de unos 172 kilómetros cuadrados frente al litoral Atlántico Sur, contienen tres principales tipos de hábitat: arrecifes de coral, camas de pastos marinos y manglares

Los arrecifes en zona de los límites costeros tienen comunidades coralinas mal desarrolladas y algas coralinas abundantes.

Este archipiélago está bordeado de densas formaciones de manglares y cocoteros, que crecen a lo largo de sus playas de arena blanca, según detalló el investigador Joe Ryan, en su artículo “Los arrecifes del Caribe nicaragüense” que publicó la revista Wani.

Los corales de los cayos ofrecen hábitat a especies comercialmente importantes como langostas, pargos, conchas y tortugas marinas.

Ese archipiélago y parte de la playa situada al sur de Bluefields, son los únicos lugares de anidación y eclosión de la tortuga carey en Nicaragua, reconoce Liza González del MARENA.

EL ESTADO NO SE PREOCUPA POR PROTEGER LOS CAYOS

La riqueza natural que exhiben y la importancia que representan para una especie amenazada de extinción, en apariencia, son razones suficientes para que los Cayos Perlas, pertenezcan al Sistema Nacional de Areas Protegidas. Pero hasta ahora no lo han sido.

Liza González, del programa de Zonas Costeras del MARENA, dijo que cuando se constituyó ese sistema no se encontró méritos suficientes para elevar a los Cayos Perlas a ese rango.

Stern Robinson director del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad Centroamérica dice que a principios de los noventa se hizo una propuesta para declarar los Cayos Perlas áreas protegidas. Una de las razones, es porque esos territorios constan de reserva de arrecifes de coral en “muy buen estado” y porque es representativo de los tipos de bancos coralinos del Caribe.

Otra de las razones, es la localización de extensas áreas de pastos marinos, situados en la ruta de las tortugas.

Y otro mérito es el tradicional aprovechamiento de las comunidades indígenas, principalmente la gente de Tasbapauni. “De manera que es meritorio su protección”, dijo Robinson.

EL PELIGRO DE UN PROYECTO ECOTURISTICO

De ejecutarse un proyecto ecoturístico en los Cayos, Robinson advirtió distintos peligros para la flora, la fauna y la misma gente de la zona, que históricamente se ha lucrado de esos recursos marinos.

Robinson dijo que de instalarse cabañas, la luz artificial, sería fatal para las tortugas. “Las tortugas son sensibles a las luces. Las desorienta” y terminaría ahuyentándolas, avizoró el experto.

“Tendría que hacerse una evaluación muy cuidadosa”, dijo Robinson para conciliar la recreación ecoturística con la anidación y eclosión de tortugas.

Los arrecifes de coral, no estarían libres de amenaza. Robinson explicó que el buceo podría impactar severamente los arrecifes de coral. También “la entrada de yates cuyas anclas golpean los arrecifes coralinos y de buzos que tienden a tocar y quebrar los corales”.

VENTA DE CAYOS PODRIA ANULARSE

Aunque Peter Tsokos está seguro que los cayos le pertenecen, dicha seguridad jurídica podría desmoronarse si la Procuraduría General de Justicia logra imponer el artículo 10 de la Constitución Política del país.

La Procuraduría Ambiental es la instancia de la Procuraduría que ahora investiga el tema de los Cayos Perlas, por tanto, antes de llegar al conflicto de propiedad que hay en la zona, está en el proceso de determinación de afectaciones ambientales a los islotes, por las cuales recibieron denuncias.

Sin embargo, Lisandro D’León Mairena, Procurador Auxiliar para la Defensa del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, dijo que en el caso de los Cayos Perlas, cómo es posible que territorios sobre los cuales el Estado de Nicaragua tiene dominio exclusivo (según Artículo 10), los esté ofertando un extranjero por una página web.

De León Mairena contó que ya solicitaron ante las autoridades de la RAAS la historia registral de esos territorios para determinar cómo se adquirieron.

Marianela Rocha, Procuradora para la Defensa del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, dijo que esos antiguos dueños que vendieron sus títulos al griego se amparan en una supuesta ley de 1914, mediante la cual se otorgaron escrituras a los indígenas.

Rocha dijo que eso entra en contradicción con las leyes actuales que prohíben “la posesión de particulares en las riberas de los mares”. “Existen unos títulos que, a mí no me constan, son títulos entregados en aquellos tiempos”, afirmó Rocha, quien reiteró que ese aspecto está en proceso de investigación.

Sin embargo, D’León Mairena dijo que pese a la existencia de una ley como esa, la Constitución es la Carta máxima del país, que debería imponerse.

De declararse nula la venta de esos territorios, los involucrados en la transacción de compra-venta pueden ser acusados por el delito de estelionato, que se comete por comercializar con los bienes del Estado.

ARTICULOS AMBIENTALES A TOMAR EN CUENTA

El artículo 92 de la Ley General del Medio Ambiente establece que “para llevar a cabo la extracción de materiales o realizar cualquier tipo de obra en las playas y/o plataforma insular continental, se requiere de un permiso especial del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales”.

El artículo 4 que habla del desarrollo económico y social del país contempla en su inciso 5 que “el derecho a la propiedad tiene una función socioambiental que limita y condiciona su ejercicio absoluto, abusivo y arbitrario de conformidad con las disposiciones de la presente ley de las leyes ambientales especiales vigentes o que se sancionen en el futuro”.  

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