Hijalmar Padilla [email protected]
Steven López ganó la medalla de oro bajo la bandera de Estados Unidos en los 68 kilogramos en el torneo de tae kwon do de los Juegos Olímpicos de Sydney, Australia.
Pero seguramente el mayor deseo de su padre Julio López García y posiblemente de su madre, Ondina López Mendieta, ambos nacidos en tierra del pinol, hubiese sido que la presea quedara registrada en la historia para Nicaragua.
López García, es padre de una familia de deportistas dedicados al tae kown do, que siendo de origen nicaragüense, hacen carrera deportiva en Estados Unidos.
Este peculiar jefe de familia, con sangre genuina pinolera nacido en Managua, visitó durante toda esta semana el país, por una de esas contingencias de la vida.
Mientras su hijo Steven celebraba la presea de oro en Sydney, su mamá Graciela García López agonizaba y fallecía a la edad de 83 años.
“Creo que era lo que estaba esperando mi viejita, que ya estaba bien enfermita”, dice López García como queriendo ilustrar que la medalla dorada conquistada por el segundo de sus cuatro hijos era una vieja aspiración de toda la familia. Y también de toda Nicaragua.
“Me gustaría que fuera para Nicaragua, pero esa ya era una decisión de mi hijo, Steven”, asegura cuando se le pregunta si particularmente él hubiera deseado que la presea se ganara por la tierra de Lagos y Volcanes y no por los Estados Unidos.
“Habría que preguntárselo a él. Sin embargo, no dudo que hubiera dicho que sí de proponérselo porque todos mis hijos quieren a Nicaragua, quieren colaborar con el desarrollo de su país de origen. Siempre desde niños les he inculcado a mi Nicaragua”.
Esta afirmación de López García de hecho se sustenta en un intento para que su otro hijo Jean, el mayor, compitiera en Sydney, cobijado por la bandera azul y blanca.
No obstante, reglamentos de la Carta Olímpica impidieron que lo hiciera al mantenerse en vigencia todavía su nacionalidad deportiva en este caso estadounidense, la cual puede cambiar cuando un atleta cumple tres años de haber formado por última vez una selección nacional de cualquier país.
“Para nosotros eso hubiera sido fantástico, que este atleta nos representara, pero lamentablemente la Carta Olímpica lo impedía”, aseguró al consultársele sobre el caso Julio Rocha, presidente del Comité Olímpico Nicaragüense, CON.
Pese al orgullo en el que lo ha envuelto Steven, con dicha hazaña, Julio López García no puede esconder sus rasgos y alma de pinolero.
“Si se presenta la oportunidad, si hay apoyo, estoy dispuesto a que cualquiera de mis hijos le dé esa dicha a mi país. Sería fabuloso que Nicaragua tuviera su primera medalla en unos Juegos Olímpicos y no aparezca por allá aislada, en los últimos lugares”, expresa.
López García, quien ha tenido que luchar junto a su familia contra miles de dificultades incluso la discriminación (la mayor parte de sus hijos podía hacer el equipo USA) es de la firme convicción de que hay que buscar otros horizontes para superarse de modo especial en el deporte.
“Hay que hacerlo. Aquí no hay del todo soporte. Hay que salir. Como dice la Biblia ‘No hay profeta en su tierra’ y un atleta no se hace de un día para otro”, sostiene.
También tras el triunfo de su hijo y de los que seguramente vienen de los otros (Jean, Mark y Diana) vive convencido de que en Nicaragua existe el talento para sobresalir.
“Si eso se comprobó con Steven, que el ganador fue un nicaragüense. El talento está, el dinero está, lo que pase es que está mal canalizado”.