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Como las instituciones del estado no hacen nada por la seguridad jurídica, económica, política y de servicios para la población, la naturaleza misma se encarga de desenmascarar a los oportunistas que hacen mal las cosas.
En este caso, las lluvias han dejado al descubierto el mal trabajo hecho por las empresas constructoras en las calles de Managua. Y no vengan con “peros…” los constructores privados. Las cosas se hacen bien o no se hacen bien. Se hacen perfectas o se hacen malas. Las rotondas son un desastre, las calles adoquinadas no sirven, los manjoles abiertos son un atentado contra la seguridad ciudadana, etc.
Si los constructores dicen que el gobierno sólo les dio, por ejemplo, 10 córdobas para construir una rotonda y ellos presentaron un presupuesto de 100 para realizar un excelente trabajo, pues no hubieran aceptado las condiciones del gobierno para no poner en entredicho la calidad de su servicio. ¿Por qué lo aceptaron?.
Tan responsable es el gobierno como los constructores de malas obras que se hacen con el dinero de los contribuyentes.
¿O es que los funcionarios del gobierno que hacen mal su trabajo y los constructores cómplices creen que la población, además de perder su dinero que aporta a través de los impuestos, no pierde más tratando de solventar los daños de que es víctima?
¿Es que los responsables de estas malas obras creen que en los hospitales le regalan la medicina, las cirugías y toda la atención médica que implica, a una persona que es víctima de semejantes hoyos en las rotondas, manjoles abiertos o calles con adoquines mal puestos, arrancados o pedaceados?
¿Es que estos señores irresponsables creen que en los talleres de mecánica a los dueños de vehículos les regalan la reparación de los daños sufridos por haberse ido en un hueco de cualquier rotonda de Managua?
Si tuviéramos un país verdaderamente con un Estado Social de Derecho, si la justicia no fuera corrupta, si los funcionarios estatales tuvieran dignidad y si las instituciones no estuvieran “hipotecadas” al FSLN y el PLC, aquí muchos estuvieran en el banquillo de los acusados respondiendo por los daños a la ciudadanía.
La Alcaldía de Managua nunca sabe nada, el MTI no asume ninguna responsabilidad, los constructores dicen que ellos trabajaron con lo que les dieron, ¿y la población de Managua a quién se puede quejar y a quién puede enjuiciar por los daños?
Lo peor es que los responsables de este desastre ni siquiera tienen la delicadeza de mandar a limpiar muy de mañana, diario, la basura, el lodo, las piedras y cualquier otro objeto que cada día amanece en las rotondas y distintas calles de Managua.
A los dueños de vehículos que no trabajan para el Estado, cada córdoba que se desembolsa para mantenimiento de vehículo por causa de las desastrosas calles de Managua, cuesta y duele. El Estado debería resarcir los daños.