Tito Rondó[email protected]
Qué bonito es escribir después que pasaron las cosas. La verdad es que si la final olímpica fuera a quien ganara tres juegos de posibles cinco Cuba todavía sería favorita. Pero me parece que tanto los antillanos como Japón se equivocaron y pagaron el precio.
Me refiero a los partidos de práctica; Cuba se fue a Japón en agosto a jugar partidos de preparación contra equipos industriales amateur (con importados como Marvin Zelaya, Francisco Rayo y otros extranjeros) y de las dos ligas menores japonesas (aproximadamente doble A).
Ambos equipos, que padecen de algo así como un complejo militar de persecución, decidieron no jugar ni un partido en Australia en los días antes de los juegos no fuera a ser que los “escoutearan”. En un tiempo los australianos también eran así, contagiados por los japoneses, pero con la llegada del profesionalismo se les ha quitado.
“Perdimos porque no hubo tiempo de preparación suficiente para que los jugadores aficionados y profesionales se acoplaran”, dijo el manager del “Imperio del Sol Naciente”, Kozo Ohtagaki… ¿Cómo que no? De sobra, pero por paranoicos lo desperdiciaron.
Lo mismo los cubanos, pero quizás por otras razones. Es posible que no jugaran amistosos para evitar alguna fuga, aunque el único rumor de escape que se escuchó fue sobre Ciro Silvino Licea (nuestro verdugo en Barcelona´97), probablemente infundado.
Pero no se puede entrar a una competencia de este calibre pasando 15 días solamente practicando.
NOEL URCUYO ZELEDON
Mañana cumple años Noel Urcuyo Zeledón, y aunque estas no son las notas sociales aprovecharemos para felicitarlo; lo celebrará rodeado del cariño, admiración y respeto de su considerable prole, hermanos, hijos y nietos.
Lo que sí nos concierne es un acto de justicia deportiva. Noel Urcuyo aprendió a anotar por iniciativa propia, y fue parte de un grupo que hizo historia en nuestra pelota. Se curtieron con la Liga Profesional, y en la época gloriosa del béisbol internacional le dieron cátedra al mundo de cómo se anota y se compila, con honradez y conocimiento de causa.
Algo que pocos saben de Noel Urcuyo es que él ha sido uno de los pocos que se ha preocupado por conservar lo poquito que se sabe de la historia de nuestra pelota, copiando a mano o guardando muchos documentos, estadísticas y partidos para que la trayectoria de nuestros jugadores más connotados no se pierda.
En otras palabras, Noel ha cuidado del legado cultural de nuestra patria, del cual el deporte, y en particular el béisbol, forma una parte importantísima. Sin personas dedicadas como Noel Urcuyo perderíamos gran parte de nuestras raíces culturales y nuestra nacionalidad.
Es hora de hacer justicia. Hay que proponer a Noel para el Salón de la Fama, junto a sus inolvidables compañeros Chico Pinell y Artidoro Arana.