Son escasas las aulas como ésta, donde todos los estudiantes reciben clases en pupitres. La mayoría carece de asiento y útiles escolares. LA PRENSA/ESQUIVEL.

Drama educativo en Río Coco

No hay textos bilingües ni plazas para maestros, el MECD no tiene presencia en la zona y las condiciones en que trabajan los maestros son precarias En la zona del Río Coco un maestro devenga un sueldo de 1,000 córdobas, pero para cobrar su salario paga 600 córdobas en transporte porque tiene que viajar hasta […]

  • No hay textos bilingües ni plazas para maestros, el MECD no tiene presencia en la zona y las condiciones en que trabajan los maestros son precarias
  • En la zona del Río Coco un maestro devenga un sueldo de 1,000 córdobas, pero para cobrar su salario paga 600 córdobas en transporte porque tiene que viajar hasta Waspán a retirar su dinero

Amalia Morales [email protected]

De niño nunca pudo hablar con gente ajena a su etnia. David Cavaría, un miskito de Siksa yari, sólo habló y entendió el español a los 14 años, cuando entró a la escuela secundaria.

Chavarría explica que en teoría su educación fue bilingüe, pero en la práctica no. En los seis años de educación básica ni él ni sus compañeros recibieron las herramientas necesarias para desenvolverse en castellano.

Cuenta que sin libros para fijar las lecciones y con maestros que por comodidad preferían enseñar en su idioma materno fue imposible aprenderlo.

Mientras permaneció en su comunidad eso no fue problema. Pero cuando quiso seguir estudiando y tuvo que salir, significó tropiezos para Chavarría que ahora tiene 19 años.

“Yo aprendí español hasta que estaba en secundaria”, dice Chavarría, que como otros jóvenes de su comunidad consideran un problema la falta de una adecuada educación bilingüe. Sobre todo cuando salen de las riberas del Río Coco.

NIÑOS ENTIENDEN POCAS PALABRAS DEL ESPAÑOL

En Siksa yari los niños por lo general pueden saludar y entender muchas de las frases que se dicen en castellano, pero su pronunciación no va más allá de palabras básicas como “adiós”, “hola”, “mamá”, “papá”, “sí”, “no”.

Casi nadie lo acepta, pero también se especula que los indígenas prefieren hablar sus idiomas maternos, el miskito y el mayangna, como un mecanismo de defensa ante los extranjeros.

Larry Martínez, un maestro de la zona, reconoce que la bibliografía para impartir educación bilingüe es escasa. Los educadores sólo cuentan con textos bilingües para primer grado y para ellos. Para los estudiantes no hay.

En algunas comunidades la bibliografía que tienen los estudiantes está en español y son textos nuevos de los que distribuyó en su primera fase el proyecto APRENDE.

Pero del aprendizaje de castellano no es de lo único que carecen los estudiantes de la zona. Para los pocos estudiantes de secundaria hacen falta libros actualizados en asignaturas como historia.

RECIBEN CLASES CON TEXTO DE LOS AÑOS 70

Los estudiantes de secundaria de la escuela secundaria de San Carlos, situada a 138 kilómetros de Waspán sobre el Río Coco, reciben clases de historia con un texto antiguo de la década de los 70.

En una clase sobre antiguas civilizaciones que poblaron Nicaragua se excluye a sus propias etnias: la miskita y la mayangna.

Norma Fagot, directora de la escuela, reconoce que carecen de material didáctico actualizado y apropiado para esas culturas distintas a las del Pacífico. Fagot dice que en medio de las limitaciones hace lo que puede para paliar la necesidad bibliográfica.

La directora cuenta que los libros para maestros y estudiantes es una vieja demanda que han hecho al Ministerio de Educación Cultura y Deportes (MECD).

La misión Morava, religión que predomina en San Carlos, ha montado una pequeña biblioteca que compensa, en parte, la carencia de libros.

LA DESERCIÓN ESCOLAR

Sin embargo, no es suficiente para evitar la deserción de los adolescentes. Fagot dice que el año escolar lo arrancó con una matrícula de 80 menores y en la actualidad sólo hay 68, lo que equivale a un retiro de casi el 30 por ciento de la inscripción.

Un factor que en definitiva contribuye a la deserción es el estado del edificio. Aunque funcionan tres aulas, los pupitres son contados y los pizarrones están en muy mal estado. Cuando llueve la escuela queda rodeada y casi aislada por los charcos de lodo.

A medida que se avanza sobre el Río Coco, las condiciones de las escuelas son más precarias, excepto la de algunas donde ha habido una inversión en infraestructura.

ESCASO APOYO DEL MECD

El territorio Kipla Sait Tasbaika cuenta con una población estudiantil de 2,225, los cuales son atendidos por 26 maestros a través de las modalidades de multigrado

– En el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), aseguraron que se ha distribuido bibliografía bilingüe en los diferentes municipios de la Región Autónoma del Atlántico Norte y Sur (RAAN y RAAS)

– A través del proyecto APRENDE pretenden distribuir por lo menos 180 mil textos bilingües más en los próximos tres años.

– No hay bachillerato. Pese a que hay una población aproximada de 15 mil personas en las 72 comunidades, situadas en la reserva en la ribera del Coco y del Bocay. Lo máximo es el ciclo básico

– Muy escasamente las organizaciones no gubernamentales presentes en la zona apoyan la educación. En el sector de Kunaspawa, Alistar becó a tres muchachos en la Escuela de Agricultura de Juigalpa, Chontales.

Vea también:

Vocación y sacrificio de los maestros puestos a prueba.  

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