Inge De Bruijn fue la sensación femenina de la natación olímpica.

Inge fenomenal: reina de la pileta

Edgard Tijerino M.Enviado de LA PRENSA a SYDNEY [email protected] La natación ha cerrado sus puertas en estos Juegos Olímpicos… Los Tiburones como Torpe, Van Den Hoogenband, Hall y Hackett, se han ido… Las columnas de humo que noche tras noche se elevaron sobre el agua hirviente de la pileta, han desaparecido… No se ven astillas […]

Edgard Tijerino M.Enviado de LA PRENSA a SYDNEY [email protected]

La natación ha cerrado sus puertas en estos Juegos Olímpicos… Los Tiburones como Torpe, Van Den Hoogenband, Hall y Hackett, se han ido… Las columnas de humo que noche tras noche se elevaron sobre el agua hirviente de la pileta, han desaparecido… No se ven astillas de tantas marcas derribadas víctima de los alardes de crecimiento… Ese oleaje turbulento, se ha sumergido mansamente… Pero, hay una imagen que permanece majestuosa, insolente, impactante, y es la de Inge De Bruijn, esa sensacional holandesa que se convirtió en la máxima estrella de este exigente deporte.

¿Quién dice que la natación actual es sólo para chavalos?…¿Cuál es la edad en que ya no se puede pensar en una medalla de oro olímpica, o en una marca mundial?…Vayan y pregúntenle a Inge De Bruijn.

Ella tiene 27 años… ¿Qué les parece?.

Muy alta, muy esbelta, muy autosuficiente, muy eficiente, muy avasalladora, Inge nos estremeció en cada una de sus zambullidas obteniendo tres medallas de oro tumbando marcas mundiales en 50 y 100 metros libres y 100 mariposa.

¿Fue Inge una sorpresa?… De ninguna manera amigos. Sus credenciales eran tan fuertes, que cualquier posibilidad de derrotarla se aproximaba al disparate, pero no se pensó que obtendría un dominio tan atroz.

Todo comenzó el 16 de septiembre… En ruta hacia la final de los 100 mariposa, Inge estableció una marca olímpica de 57.14 segundos, sin amenazar su récord mundial de 56.54 establecido en Seattle el 22 de julio… En el cierre, la noche del día 17, Inge atrapó el oro y masticó su propio récord del planeta registrando 56.61 segundos, sacándole una clarísima ventaja a la rusa Moracova, 57.97.

El 20 de septiembre, también avanzando hacia la final de los 100 libres, Inge hizo saltar encima del rugido de las tribunas y el asombro de Neptuno, la marca del orbe, deteniendo los cronómetros en 53.77 segundos, algo desmoralizador para la sueca Terese Alsahammar y la norteamericana Dara Torres… La noche del 21, Inge fue como un torpedo de ida y regreso para ganar el oro con tiempo de 53.83 segundos.

El día 22, Inge fue el centro de atracción en los 50 libres, enfrentando el reto de Alshammar, Torres, Moravcova y Ammy Van Dyken… Asegurando su boleto para la final, estableció una marca mundial de 24.13, y terminó previamente con cualquier tipo de discusión.

Su tiempo de 24.32 segundos la noche del 23, le garantizó su tercer oro en gestión individual, y la instaló en el trono de la natación mundial.

A los 27 años, su aparato óseo, sus músculos, sus reflejos, su ímpetu, están funcionando demoledoramente…

Ella fue, un fenómeno en la alberca del Aquatic Center.  

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