El camino a la honestidad

Enrique Bolaños

Cuando nuestro gobierno comenzó su mandato constitucional, siempre pensé que los retos asumidos en materia de integridad y honestidad serían factibles únicamente si los ciudadanos se comprometían junto a los servidores públicos a forjar instrumentos que propiciaran una verdadera cultura de transparencia. Hoy reafirmo mi pensamiento con una visión integral e integrada de los avances que hemos experimentado en esta materia.

Las buenas acciones, la buena legislación son como la luz del sol en su punto más alto: que todo lo deja bien claro y sin posibilidad alguna de sombra.

Me satisface saber que somos uno de los primeros países en dar un paso firme en la implantación de la Convención Interamericana Contra la Corrupción.

Este compromiso asumido por Nicaragua en marzo de 1996, e incorporado a nuestro derecho interno en noviembre de 1998, ha pasado de ser una aspiración para convertirse en derecho vigente, en normas abstractas en cuanto al destinatario de la norma, pero en normas concretas en cuanto a la incorporación en nuestro ordenamiento jurídico.

Incansablemente he repetido que sin leyes no hay derecho; y precisamente convencido de esto, me he preocupado por trabajar en conjunto con instituciones del Estado y de la sociedad civil para fortalecer el marco jurídico con el fin de ir cimentando los pilares de la transparencia y la integridad.

Estoy consciente de que este trabajo no es alcanzable en un corto tiempo, pero con las bases que hemos fijado, se puede decir con certeza que los nicaragüenses hemos iniciado el largo, costoso, pero satisfactorio camino hacia un cambio de cultura que fortalezca en nuestra sociedad los valores de honestidad, civismo y ética. Precisamente ésta ha sido la misión con la cual se constituyó el Comité Nacional de Integridad, que presido. Hace unos meses me preocupaba oír que no se podía culpar a ningún funcionario público por tráfico de influencias, o que al ser debidamente requerido o cuestionado sobre su excesivo incremento patrimonial no justificara su origen. Ahora, éstas y otras figuras delictivas dejarán de ser un anhelo. Además, espero que muy pronto los señores diputados aprueben de manera particular el Proyecto de Código Penal que ya fue aprobado en lo general el 3 de mayo de este año, y que rescata en su totalidad los preceptos contenidos en la Convención Interamericana Contra la Corrupción.

Nos hemos reunido para revisar con un criterio imparcial, lejos de toda injerencia política, esas y otras tipificaciones que están incluidas en el Proyecto de Código Penal para adecuarlas estrictamente a lo dispuesto en la Convención Interamericana Contra la Corrupción, sin perder de vista el alcance de nuestros principios constitucionales para evitar un conflicto de normas. Espero que esto, en ningún momento se interprete como que estamos alegando nuestro derecho interno para justificar el incumplimiento de esta obligación internacional que en materia de integridad y transparencia hemos asumido.

Estamos pues, ante la gran oportunidad de continuar este camino de cambios y transformaciones, el cual depende de que todos nosotros decidamos continuarlo o quedarnos de brazos cruzados, esperando que el tiempo lo resuelva todo. Este es el momento en que necesitamos crearnos y crear conciencia. Este es el momento de creer firmemente que Nicaragua puede salir adelante en la lucha contra la corrupción: iniciando la educación casa por casa para que cuando a nuestros hijos o a nosotros mismos la Patria nos dé la oportunidad de desempeñar un cargo público, realmente lo hagamos con voluntad de servir y no de ser servidos; con voluntad de ser ejemplo de honestidad y no ser blanco de críticas por el mal manejo de la cosa pública.

Nicaragua necesita que le dediquemos (tiempo) para pensar en su futuro que es lo que hoy estamos empezando a hacer.

Yo invito a otros funcionarios públicos a sumarse a este esfuerzo para que nuestro mandato constitucional y popular, sea sin manchas y sin sombras. Y todo esté iluminado por la lumbre de la verdad, la claridad y la limpia conciencia de los nicaragüenses que sí aman a esta Patria.

* Discurso en la inauguración del Taller sobre el Código Penal y la Convención Interamericana contra la Corrupción.( 20 de Sept. del 2000)  

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