Criminología y desarrollo humano

Marco A. Valle

Conforme avanza el deterioro de las condiciones de vida de la población y se torna más peligrosa la delincuencia en América Latina, se multiplican los esfuerzos por encontrar explicación a la situación imperante así como hallar las vías que permitan transformarla para mejorar los índices de desarrollo humano.

Dentro de ese empeño, y en medio de la revolución de las ciencias que estamos viviendo en el ámbito mundial, se ha empezado a tomar más en cuenta que antes a la Criminología, que estudia el proceder, conducta o comportamiento delincuencial y antisocial (no delictivo), lo mismo que la reacción social y los diversos controles formales e informales con los que cuenta la sociedad para prevenirlos y/o sancionarlos. Dicho de otra forma, busca lograr manejar índices tolerables de delincuencia y faltas sociales que perturben mínimamente el camino de la protección de ciertos derechos humanos y, del desarrollo económico y social de los países.

Concretamente estudia, por ejemplo, los factores que explican la corrupción, el movimiento de los delitos y la delincuencia y su impacto en la economía, lo mismo que el lavado de activos, los delitos financieros, la narcoactividad, la violencia intrafamiliar, los grupos sociales en riesgo (niñez, adolescencia, etc.), el fenómeno de las pandillas, los asaltos urbanos y las bandas armadas en el campo, entre otros. De igual manera, analiza los mecanismos de control social, observando sus lados fuertes y débiles y, las tendencias que llevan instituciones como, los órganos jurisdiccionales del Poder Judicial, la familia, el barrio, la escuela, la policía, el sistema penitenciario y el ejército. Las víctimas que casi siempre o son “olvidadas” o son revictimizadas durante el proceso penal, son del mismo modo objeto de su consideración. Todo ello se recomienda examinarlo imbricando la visión nacional con la local, priorizando esta última siempre que se estime conveniente.

Bajo ese prisma se puede observar que la Criminología es eminentemente preventiva, es decir persigue adelantarse al delito, la delincuencia y las conductas antisociales en la medida que estudia y debate acerca del origen de estos fenómenos perturbadores, sus factores detonantes y contribuyentes, y las formas de evitarlos y reducirlos al mínimo. De esa manera, contribuye a lograr mejores índices de seguridad humana, es decir en la calidad de vida de la población.

Y esto último, es uno de los puntos en que la Criminología se entrecruza y colabora para alcanzar progreso en el desarrollo humano y en las tareas para lograr salir de la pobreza e incrementar el empleo. Eso es así puesto que, en la medida que auxilia a incrementar el nivel de seguridad y del sentimiento de seguridad, también está incidiendo directamente para que las personas inviertan, trabajen, paseen, estudien, se diviertan.

La Criminología es un punto de cooperación entre disciplinas como Derecho, Sociología, Psicología, Economía, Periodismo, Finanzas y Medicina Forense, panorama igual al que presentan hoy otras disciplinas que buscan contribuir al desarrollo de los pueblos latinoamericanos. Por diferentes caminos, las ciencias (en especial las sociales), manteniendo su especificidad, andan en búsqueda de cooperación de otras que permita explicar e incidir mucho más integralmente sobre los retos planteados.

No hay salidas intermedias, sin educación y elevación del nivel técnico, cultural y científico en Nicaragua, difícilmente se saldrá de la crisis, y ese estado incluye el delincuencial y el antisocial que va en ascenso, y que podría tornarse incontrolable si no se actúa con mentalidad preventiva, apreciando no sólo el presente, sino el mediano y largo plazo.

Desarrollo humano, democracia y seguridad ciudadana son una unidad indisoluble, donde la Criminología tiene algo que aportar.

* Consultor en Seguridad Ciudadana.  

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