- Acceso a insumos permitirá dar un manejo más adecuado a las distintas variedades
Leslie Nicolás Lacayo [email protected]
El tratar de resolver el problema de la producción de granos básicos en Nicaragua a través de la implementación de híbridos ha sido una alternativa que se ha estado implementando, sin embargo ésta debe ir acompañada de una asistencia técnica dirigida al productor.
En los últimos cuatro años ha habido un repunte en el uso de variedades híbridas (cruce de variedades).
El Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Universidad Nacional Agraria (UNA), por ejemplo, ambas instituciones han orientado trabajos a generar la producción y utilización de algunas variedades híbridas.
Uno de los cultivos en los que más se ha estado utilizando semilla híbrida es el maíz.
Y hay que tomar en cuenta que la mayor parte de producción de maíz en Nicaragua está en manos de pequeños productores, que tienen una tradición en la siembra del cultivo. El cual es utilizado para el consumo de las familias y para el comercio en el mercado.
Camilo Somarriba, vicerrector general de la UNA, explica que el maíz en la actualidad es uno de los cultivos que más hace uso de variedades híbridas (cruce de variedades).
En las semillas existen tres tipos de variedades, las criollas que son las que tradicionalmente se utilizan, las mejoradas que llevan un trabajo de mejoramiento pero no se hacen cruces y las híbridas que son las semillas en donde se cruzan distintas variedades.
En Nicaragua se usan más los sistemas de variedades criollas y los sistemas mejorados de producción ha venido utilizando las variedades mejoradas.
Somarriba, explica que la UNA ha encontrado según sus investigaciones que cuando se está en un campo de producción en donde existe algún nivel de tecnología (en fertilización, control de malezas y buenas densidades de siembra), las variedades mejoradas son competitivas a la par de los híbridos.
Sin embargo con los híbridos existe un temor y es que las variedades híbridas son un producto exigente en cuanto a manejo e insumos.
“EL PRODUCTOR NECESITA TAMBIEN ASISTENCIA MEDICA”
Si al pequeño productor se le entrega la variedad híbrida para que mejore su producción, habrá que entregarle también junto a ello la alternativa tecnológica requerida, para poder producir con híbridos, asegura Somarriba.
“Es decir esta nueva tecnología debe acompañarse de algún tipo de financiamiento para establecer el sistema de producción y a la vez se le debe dar seguimiento al productor, para que pueda obtener buenos resultados”, señaló.
Probablemente, si se sigue esta forma de trabajo, el productor pueda tener la oportunidad de poder comprar con sus propios ingresos la semilla híbrida para su próxima siembra, puesto que la variedad híbrida se tiene que estar comprando (la semilla) anualmente.
El no poder adquirir una segunda vez la semilla híbrida, es uno de los problemas que tradicionalmente tienen los pequeños productores.
Somarriba explicó de los programas y proyectos de ayuda al agricultor, dotan de la semilla la primera vez y luego como no se les da seguimiento, en la próxima siembra no cuentan con los suficientes recursos como para comprar la semilla, ni para darle al cultivo el mismo mantenimiento, explica el docente.
“Es por eso que además de generar variedades híbridas para la producción, se hace necesario también pensar en que los productores tengan acceso a los insumos que les permita dar un manejo más adecuado a estas variedades y poder así tener buenos rendimientos en el campo”, agregó el vicerrector.
SOSTENIBILDAD PRODUCTIVA ES NECESARIA
Es necesario buscar la sostenibilidad de la producción agrícola en el país. Para ello habrá que observar qué es más viable para el productor, si el usar semillas mejoradas o híbridas, pues en Nicaragua hay problemas en la producción de semillas.
– “El pensar en que la solución para elevar los rendimientos productivos está en la adquisición de semillas híbridas, significaría que tendríamos que estar importando semillas, en el caso de que no la podamos producir a lo interno y si la producimos en el país se tendrá que estudiar de qué volúmenes se van a producir para poder cubrir las casi 300,000 hectáreas disponibles para la siembra”, añadió Somarriba.
– La UNA además de estar estudiando las semillas híbridas como una opción, también revisa la aplicación, mejora de las densidades (número de plantas sembradas) de siembra y las dosis de nitrógeno a aplicar a los cultivos.
– En este sentido, han trabajado en Tipitapa, utilizando en el caso del maíz, hasta 95,000 plantas por hectáreas en maíz. Con el fin de observar los niveles de densidad más apropiados para este cultivo.
– Sin embargo esto va a estar en dependencia de las condiciones de clima y de suelo existentes.
– “Pues evidentemente se ha comprobado que existe un desgaste en los suelos del país”, agregó.
– Somarriba, afirmó que en este sentido se hace necesario elaborar todo un trabajo en torno a los mejoramientos de los sistemas productivos.
– “Sería bueno relacionar los resultados de las investigaciones existentes y es lo que la UNA pretende hacer en este año”, indicó.
RENDIMIENTOS ASOCIADOS A DIVERSOS FACTORES
Cuando se habla de problemas de rendimientos en los granos básicos, principalmente la problemática está enfocada a problemas de carácter agronómicos y cuando se habla de ellos se pueden abordar muchos aspectos.
Entre ellos está el tema de la utilización de híbridos para la producción sostenible.
Además de temas tales como problemas de suelos, malas densidades de siembra, poca eficiencia en el uso de fertilizantes, problemas de malezas, entre otras cosas. Todos éstos son factores que juegan un papel importante en los rendimientos físicos del cultivo.