Edgard Tijerino M. [email protected]
SIDNEY, AUSTRALIA.- No hay nada más emocionante para el cronista deportivo que unos Juegos Olímpicos. En una profesión -llamemosle así abusivamente- tan apasionante, o si ustedes quieren, es una pasión tan profesional, uno se siente atrapado por el torbellino de eventos… La pregunta ¿Hacia dónde voy?, se convierte en algo hasta cierto punto martirizante: Phillipousis con sus saques de 230 kilómetros está en la cancha central de tenis, pero nada Claudia Poll en busca de medalla en la pileta de Aquatic Center, y después viene la batalla Australia-USA con el fenomenal Thorpe en los relevos 4 por 200… En el Dome, está la Gimnasia con la impredecible batalla entre los equipos femeninos de Rumania, Rusia, EE UU y China, ¿qué les parece?… Hey, esperen, ¿cómo perderme las balaceras entre chinos y suecos en ping pong?, ¿o el juego de béisbol entre Cuba y Corea?, ¿o ver a las fieras de las NBA engullirse a Italia?, ¿o la resonante victoria de Holanda sobre Cuba en volibol femenino?… Yo llegué después de 15 horas desde Los Angeles y 28 horas después de haber salido de Managua… Me sentía destruido porque estoy viejo, pero un buen baño en el Motel Town and Country, en el cual está el equipo japonés de natación, con precio de 340 dólares australianos la noche más los impuestos, es decir unos 180 dólares EE.UU. y el leer la cartelera, me revitalizó y salí disparado.
¿Saben a quién encontré en la natación?… Obviamente a René González, quien en horas de la mañana acompañó al aeropuerto a Carlos García, ansioso por regresar para darle forma y fondo al torneo de béisbol en medio de unas controversias que no se diluyen… Lo acompañaban, Miguel Niño de la Federación de Pesas y Orlando Vásquez que vio malograrse sus esperanzas… En la pileta estaban, presenciando cómo Sussie O´Neill aportaba otra medalla de oro para Australia en los 200 libres, el Profesor Mencía con los nadadores nicas Marcelino López y Fernanda Cuadra, ambos pensando en los Centroamericanos del próximo año en Guatemala.
Ya estoy aquí en mis quintos Juegos Olímpicos, buscando como seguir aprendiendo, actualizándome, discutiendo con los colegas, como en la rueda de anoche en la oficina de los cubanos en el Centro de Prensa… Tengo que agradecerle a mucha gente mi presencia aquí cuando parecía descartada… Resulta que el viaje estaba incluido en el convenio anual entre American y Doble Play, pero American no llega hasta Sydney y el traslado a la línea Qantas, creció de posibles 1,500 dólares en el trayecto Los Angeles-Sydney, a 4,500, lo cual me sacaba de pantalla… Tenía la cobertura gruesa del hospedaje por parte de LA PRENSA, y el apoyo de Texaco para cobertura del resto de gastos en lo referente a movilización, compra de material didáctico, mejoras a mis equipos de trabajo… En todos mis movimientos está siempre el aporte de Inpasa, Pepsi y Parmalat, ya sea para peleas, o cualquier tipo de coberturas, pero el costo de venir a Sydney era muy alto, y en determinado momento, decidí girar hacia la recta final de las Grandes Ligas y los Play Offs, cuando Carlos García, quien me ha ayudado a lo largo de 30 años desde que me inicié en este trabajo, dijo que podía gestionarme un boleto. Finalmente lo logró, y me dijo que lo reclamara en la oficina de Air New Zeland en Los Angeles… Y así se superó el más difícil obstáculo, cuando no había sitio en ningún vuelo.
Linda ciudad… Sydney supera las expectativas creadas. Es una ciudad moderna, cargada de atracciones, todavía no he encontrado un mendigo, a diferencia de Nueva York, o de Turín, da la impresión que todos tienen trabajo, que tienen un gobierno funcional, que no se exceden con los días feriados, que hay preocupación por el desarrollo, y que el deporte está entre sus prioridades… Este Parque Olímpico es de ensueño. Sólo le hace falta un arcoiris artificial, porque con Thorpe y O´Neill, demuestran que estrellas tienen suficientes… Bueno amigos, voy a ordenarme, a planificar como estaré moviéndome entre tantos eventos de espectacularidad garantizada… Una vez más, me siento bendecido por la suerte: ¿Quién me dijo al oído que dejara el intento de ser ingeniero, sueño de mis padres, para desviarme hacia la crónica deportiva?… Estoy tratando de recordarlo.