- El Salvador y Guatemala
refuerzan vigilancia; Nicaragua
parece no estar afectada
Noel Hernández Ramos [email protected]
Mientras el gobierno salvadoreño decretó estado de emergencia por un nuevo brote de dengue hemorrágico que cobró la vida de cuatro personas en los últimos dos días, las autoridades nicaragüenses aseguran que el Ministerio de Salud (Minsa), ha tomado las medidas necesarias para disminuir los factores de riesgo que pudieran propiciar esta enfermedad.
Según un diario salvadoreño, el panorama en ese país no es nada alentador porque las unidades de emergencia registran a diario entre 40 y 50 pacientes con sospecha de dengue. En total, el número de fallecidos suma 25, todos son niños, salvo un adulto.
De igual manera en Guatemala desde principios de septiembre, el número de casos de dengue clásico contabilizado en ese país ascendía a los dos mil 749.
En ambos países las autoridades de Salud han iniciado intensos programas de fumigación y limpieza de charcos, como resultado de las lluvias que han caído en la región.
Juan José Amador, director de Higiene y Epidemiología del Minsa, manifestó que en Nicaragua no hay evidencia de brote de dengue de ningún tipo.
Dijo que el ministerio ha venido implementando desde mayo un plan de invierno para disminuir el factor de riesgo de dengue.
“En principio, Nicaragua tiene factores de riesgo desde que se inició el dengue hemorrágico en 1985. No estamos descuidados ni dormidos ante esto, porque los trabajos se intensifican con las lluvias, con la limpieza”, expresó Amador.
Asimismo informó que Nicaragua ha brindado su apoyo a El Salvador ofreciendo especialistas en epidemiología, pero éstos ya están siendo auxiliados por la Organización Panamericana de la Salud.
Según el funcionario, el sistema de salud nacional es uno de los más fuertes del área por sus programas de abatización y fumigación. Además aseguró que el Minsa cuenta con suficientes reservas de químicos como para atacar cualquier brote.
No obstante, advirtió que la medida principal es el saneamiento de cada uno de los hogares de los nicaragüenses, porque el mosquito que produce la enfermedad es casero.