Eric Núñez (AP)
SYDNEY.- Sydney ha dejado de lado su indiferencia y está lista con sus mejores galas para servir de anfitriona por más de dos semanas a los Juegos Olímpicos del 2000.
El ánimo de los 4 millones de habitantes de Sydney es desbordante a juzgar por las multitudes que han salido a las calles para ver el paso de la antorcha en su trayecto final, tras un recorrido de 100 días y 27.000 kilómetros por toda Australia
Otros miles se han aglomerado ante las ventanillas de venta de boletos en los últimos días, en algunos casos esperando hasta cuatro horas para comprar sus boletos para las competencias, lo que hace suponer que se establecerá un récord de venta.
Las sedes fueron finalizadas con más de un año de anticipación y casi todas ya fueron utilizadas en competencias internacionales.
“Estamos muy confiados en que todo saldrá bien. Siempre habrá ciertos contratiempos. Pero lo que cuenta es cómo lidiamos con los imprevistos’’, dijo Liz Smylie, una integrante del comité organizador.
Casi todos los más 10.000 deportistas de 198 países desfilaron en el Estadio Olímpico durante la ceremonia de apertura bajo una luna llena.
En un hecho histórico, los deportistas de Corea del Sur y del Norte marcharon bajo una misma bandera, tras un acuerdo gestionado por el presidente del Comité Olímpico Internacional Juan Antonio Samaranch.
Se calcula que el número de espectadores superó los 100.000 en el majestuoso Estadio Olímpico, que tiene un diseño parecido a la famosa opera de Sydney. Una audiencia global de cientos de millones vio por televisión la inauguración.
Hasta los detalles más insignificantes de la ceremonia se mantuvieron bajo un absoluto hermetismo, aunque los propios organizadores admitieron que quizá no podrían asombrar tanto como en Atlanta cuando Mohamed Alí encendió el fuego olímpico.
Los juegos, sin embargo, no han estado alejados de percances, sobre todo con respecto al transporte, algo que en Atlanta ‘96 dejó a muchos con un sabor amargo.
Los organizadores han admitido que no supieron prevenir la enorme demanda de autobuses y han tenido que contratar con urgencia a más choferes.
Se han registrado varios incidentes en los que deportistas se quedaron esperando los autobuses que debían llevarlos a sus entrenamientos e incluso el propio Samaranch suspendió una actividad debido al atraso de un conductor.
Menos traumático ha sido el tema de la seguridad, pero los organizadores no quieren correr riesgos y tienen fresco el recuerdo del atentado ocurrido en Atlanta.
Cualquiera que trate de ingresar al Parque Olímpico tiene que pasar por detectores de metales y sus bolsos deben ser revisados por máquinas de rayos X.
En tanto, el clima ha generado cierta preocupación debido a las temº–peraturas frías y los vientos de los últimos días.
Deportistas de por lo menos seis disciplinas están seriamente preocupados de que los fuertes vientos que con frecuencia se desatan en Sydney perjudiquen sus actuaciones en los Juegos Olímpicos.
APUROS OLIMPICOS
A Sydney se le otorgaron los juegos hace siete años y la ciudad se gastó casi 2.000 millones de dólares en la construcción de instalaciones deportivas.
– Sidney tiene cuatro millones de habitantes, pero los miles de visitantes, han trastocado la habitual tranquilidad de la ciudad.
– Al igual que en Atlanta, los problemas de transporte están en lo fino. Hasta el propio Juan Antonio Samaranch suspendió una actividad por atraso de un conductor.