Avión abatido en 1979 por guerrilleros sandinistas, que ahora sirve como un paraje turístico y punto de encuentro de parejas.

Restos de avión, un punto de encuentro

Adolfo Olivas Olivas – [email protected] ESTELI.- Siempre hay un poco de locura en el amor y un sitio solitario para disfrutarlo. No existen puertas que el amor no abra, abismo que el amor no cruce ni alturas que el amor no suba. Los restos de un avión se han convertido, en uno de los parajes […]

Adolfo Olivas Olivas – [email protected]

ESTELI.- Siempre hay un poco de locura en el amor y un sitio solitario para disfrutarlo.

No existen puertas que el amor no abra, abismo que el amor no cruce ni alturas que el amor no suba.

Los restos de un avión se han convertido, en uno de los parajes más visitados por los turistas y por parejas que aprovechan el sitio para pasar el tiempo, dejando pintado sus nombres y el corazón de cupido cruzado por una flecha.

“Los aviones se destruyen, las personas se mueren, lo que yo siento por ti vivirá por siempre, aun si nunca volvamos a vernos”, son entre otros los versos de amor que los enamorados graban en el viejo aparato.

Los muchachos y muchachas suben hasta el avión ubicado en una colina en las cercanías del cementerio y sirve como un hermoso mirador de la ciudad de Condega y sus alrededores.

Los visitantes se refugian en el sitio para evadir el calor y el bullicio de la ciudad. Allí el viento sopla suavemente en el rostro y agita el pelo de las muchachas y apenas se logra escuchar un leve ruido de los vehículos que se desplazan a través de la Carretera Panamericana.

Cuando cumplía misiones de reconocimiento, este avión, que pertenecía a la Fuerza Aérea de Nicaragua, fue derribado el 7 de abril de 1979 por guerrilleros sandinistas que ocuparon militarmente la ciudad de Condega, recuerda Pedro Montenegro, poblador de la localidad.

El aparato fue alcanzado por la fusilería sandinista en el momento que sobrevolaba el poblado, pero cayó aproximadamente a dos kilómetros en las cercanías del Matadero de Condega, siendo rescatada su tripulación por un helicóptero de la Guardia Nacional.

Tras el triunfo de la revolución sandinista, un grupo de ciudadanos, entre ellos don Pedro Montenegro formaron un “Comité de Cultura” y llevaron el avión a la ciudad con la intención de crear un parque turístico.

No existe un parque turístico como tal, pero la gente, entre ellos universitarios, visitan el lugar y las parejas romancean bajo la sombra del aeroplano y escriben sus nombres para dejar las huellas de su amor.

Un pedazo de papel viejo de una revista, prensado en una de las alas del avión dice: “Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”. Quizás muchos no se percatan que se trata de un fragmento del poema 20 de Pablo Neruda.  

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