Managua: Crisis afectiva golpea a los nicas

Sofía Montenegro en el epílogo de su libro “La cultura sexual en Nicaragua” estampa un agudo análisis sobre el tema de la sexualidad en Nicaragua, pero también interrelaciona los fenómenos sociales, políticos, económicos, los valores y los convencionalismos que están íntimamente ligados al hombre y a la mujer, quienes conforman la pieza más importante del […]

Sofía Montenegro en el epílogo de su libro “La cultura sexual en Nicaragua” estampa un agudo análisis sobre el tema de la sexualidad en Nicaragua, pero también interrelaciona los fenómenos sociales, políticos, económicos, los valores y los convencionalismos que están íntimamente ligados al hombre y a la mujer, quienes conforman la pieza más importante del engranaje de una nación.

Igualmente formula una retrospectiva de la realidad del resto de países latinoamericanos que es afín a la de Nicaragua. Montenegro concluye que se está produciendo un serio deterioro en las bases de la unidad familiar.

CRISIS DE LA POLÍTICA Y REGRESION

Puntualiza que el deterioro de instituciones como la familia, el trabajo, la comunidad, los partidos políticos, no permite condiciones para la individuación, es decir, para que la gente alcance la madurez sicológica y pueda devenir ciudadano. Las personas individuadas son aquellas cuyo juicio moral se basa en principios personales, se autorrespetan y se preocupan por los valores de la comunidad, así como por un orden moral justo. Pero también, en tanto ciudadanos, son personas que gozan de los derechos políticos de un país y se someten a sus leyes. Tal como están las cosas, no parece haber condiciones para desarrollar ni lo uno ni lo otro.

DE LA INTIMIDAD, LA AUTONOMIA Y LA DEMOCRACIA

Montenegro estima que la intimidad es una zona donde se constituye la individualidad a partir de intercambios emocionales y se genera la capacidad de inteligencia emocional que nos permite reconocer nuestros propios sentimientos mientras ocurren, manejar las emociones, contener la impulsividad, tener empatía, resolver conflictos y cultivar relaciones.

Por ello la intimidad es el campo de entrenamiento de la democracia, ya que ahí aprendemos a reconocernos en nosotros mismos a partir de la relación con el “otro”(a), razón por la cual las relaciones de amor (en la infancia y la adultez) tienen un gran significado en la construcción interna de la identidad, el desarrollo de la persona y para el fundamento de una actitud dialógica con los otros, así como de su reconocimiento como sujetos.

LA PRENSA en este reportaje presenta los criterios de una sicóloga, un sociólogo y del Obispo Auxiliar de Managua, Jorge Solórzano, sobre el tema de la sexualidad, la familia y los problemas que afectan el estado afectivo de las personas.

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