Jerónimo Duarte P. – [email protected]
NUEVA GUINEA. El Ministerio de Salud recibió el jueves anterior una donación de ocho mil ampollas de “Glucantim” para combatir la lepra de montaña.
La donación que asciende a medio millón de córdobas se hizo posible gracias a la generosa gestión del organismo de origen español “Ayuda en Acción” y la entrega se realizó en la oficina del alcalde don José Dolores Rocha.
Al acto de entrega se presentaron delegados del CEPAD, la Iglesia Católica, Medios Unidos, Ministerio de Educación y Radio Manantial. El licenciado Ronald Hill en representación de “Ayuda en Acción” hizo entrega de la donación al doctor Hernán Martínez Flores, nuevo delegado del MINSA en Nueva Guinea.
Martínez Flores manifestó que con este medicamento se atenderán a unas 200 personas afectadas de leishmaniosis, añadiendo que él ya tiene conseguidas otras cinco mil ampollas con el MINSA de Juigalpa para seguir combatiendo esta enfermedad.
El delegado del MINSA afirmó que las comunidades afectadas son 53, pero hasta la fecha han aumentado sustancialmente a 70. Actualmente existen 1866 personas sospechosas de leishmaniosis, actualmente el MINSA ha tratado sólo 439 en promedio de casos por comunidad de 31.
Además, anunció que este domingo diez de septiembre viajarán a las comunidades afectadas brigadas integradas por médicos. El delegado del MINSA se mostró preocupado porque personas desconocidas están penetrando a las zonas selváticas entregando medicamento sin ningún control. Se está investigando quiénes son las personas que andan dando “Glucantim” sin receta médica.
Estos desconocidos llegaron a la comunidades El Diamante y Los Cocos para repartir el medicamento. “La leishmaniosis tiene su esquema y si se varía el esquema no se hace nada” dijo el galeno, quien agregó que ya se está trabajando coordinadamente con el MINSA Bluefields y San Carlos para que unidos los tres departamentos combatir mejor la lepra de montaña.
Nueva Guinea es una zona endémica de leishmaniosis dadas las condiciones climáticas del trópico húmedo que permite la proliferación del vector y la transmisión de la enfermedad, sumado a esto el avance de la frontera agrícola que hace que cada año mayor número de personas se expongan a contraer la enfermedad.