Estampilla conmemorativa de la beatificación de los Papas Pío IX y Juan XXI. LA PRENSA/AP.

Beatifican a Juan XXIII y Pío IX

El “Buen Papa” Roncalli (Juan XXIII) marcó la historia de la Iglesia del siglo XX, abandonando la misa en latín y convocando al Concilio Vaticano II Considerándose “prisionero en el Vaticano”, Pío IX siguió reclamando hasta su muerte, en 1878, la restauración del poder temporal del Papa, instando a los católicos de todo el mundo […]

  • El “Buen Papa” Roncalli (Juan XXIII) marcó la historia de la Iglesia del siglo XX, abandonando la misa en latín y convocando al Concilio Vaticano II
  • Considerándose “prisionero en el Vaticano”, Pío IX siguió reclamando hasta su muerte, en 1878, la restauración del poder temporal del Papa, instando a los católicos de todo el mundo a luchar contra la joven Italia, fundada en 1861

(AFP)

CIUDAD DEL VATICANO.- Juan Pablo II beatificará solemnemente este domingo a los Papas Juan XXIII y Pío IX, que se agregarán a una lista de 86 Sumos Pontífices, de 264 que reinaron en el trono de San Pedro a partir de San Lino (años 67 al 76).

Fuertes polémicas surgieron luego de la decisión de Juan Pablo II de beatificar juntos al “Buen Papa” Roncalli y al último “Papa-Rey”, acusado por historiadores de “oscurantismo” y hasta “antisemitismo”.

Unos 100,000 “devotos” de Juan XXIII (1958-1963), son esperados en Roma, según autoridades vaticanas.

La Municipalidad romana anunció el cierre de las vías de acceso a la Plaza San Pedro, donde tendrá lugar la ceremonia, “debido a la beatificación de Juan XXIII”, olvidando el nombre de Pío IX, que fue el soberano que más largo tiempo reinó en la Ciudad eterna (1846 a 1878).

Juan XXIII, Angelo Giuseppe Roncalli, sucesor de Pío XII, fue elegido a los 77 años de edad como un Papa de transición. De origen campesino, originario de un pequeño pueblo agrícola cercano a Bérgamo (norte), se convirtió inmediatamente en un personaje altamente popular.

Su pontificado marcó la historia de la Iglesia del siglo XX. Progresista, promotor del diálogo con los no-cristianos y los no-creyentes, al igual que de una nueva actitud de la Iglesia Católica respecto al mundo judío”, tomó la iniciativa de convocar al Concilio Vaticano II, que cambió la misa en latín.

w PIO IX SE OPUSO A REPUBLICA ROMANA Y A GARIBALDI

El pontificado de Pío IX, por el contrario, ha sido criticado vivamente por creyentes y no-creyentes.

El aplastamiento de la efímera República romana (febrero a julio de 1849) por las tropas francesas llamadas por Pío IX, elegido en 1846, aparece como una mancha sangrienta en el pontificado de ese Papa, según críticos.

Por lo menos mil patriotas italianos, entre los cuales Goffredo Mameli autor del himno nacional “Fratelli d’Italia”, murieron en los combates en junio de 1849 entre el ejército francés del general Nicolás Oudinot y las tropas republicanas dirigidas por Giuseppe Garibaldi.

El Papa Pío IX, que se había exiliado voluntariamente a Gaeta (entonces reino de Nápoles) en noviembre de 1848 por miedo a la insurrección popular, pudo así de nuevo tomar posesión de Roma.

Durante más de 20 años, protegido por Francia, Pío IX luchó con todas sus fuerzas contra la unidad de Italia. Finalmente, el 20 de septiembre de 1870, las tropas italianas entraron en Roma y la proclamaron capital de Italia.

Considerándose “prisionero en el Vaticano”, Pío IX siguió reclamando hasta su muerte, en 1878, la restauración del poder temporal del Papa, instando a los católicos de todo el mundo a luchar contra la joven Italia, fundada en 1861.

PIO X EXCOMULGO A INDEPENDENTISTAS

– En su breve existencia, la República romana tuvo tiempo de elegir, mediante sufragio universal, una Asamblea Constituyente que proclamó la abolición del poder temporal de los Papas y adoptó “la democracia” como forma de gobierno.

– La Asamblea decidió asimismo la expropiación de los bienes de la Iglesia y la redestribución de la tierra, aunque siguió reconociendo la autoridad espiritual del Papado.

– Pío IX excomulgó a todos los republicanos y pidió ayuda a las potencias extranjeras. La joven República, sin ejército profesional y casi sin armas, se vio amenazada por Francia, Austria y el Reino de Nápoles.

– El 24 de abril, las primeras tropas francesas desembarcaron en Civitavecchia, cerca de Roma. 6,000 soldados franceses atacaron Roma el 30 de abril. Para sorpresa general, la República resistió y los patriotas italianos derrotaron a los franceses.  

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