- Indocumentados capturados serán regresados a Nicaragua por
vía Los Chiles
Carlos HernándezCorresponsal de La Nación
Efectivos de la Fuerza Pública intensificaron ayer el operativo “Arenal I” en Pocosol y Cutris, donde fueron detenidos 52 nicaragüenses indocumentados.
Esta área se considera la más crítica en cuanto al ingreso de ilegales, por lo que el trabajo aquí se extenderá por varios días, aseguró Edgard Hernández, comisionado de la Fuerza Pública.
El operativo es un esfuerzo para detener la ola de violencia en la zona norte, ante un llamado de las autoridades municipales y la Iglesia.
Ayer, la jornada comenzó a las 3:00 a.m. A esa hora se instalaron los puestos de vigilancia en San Joaquín y Paso Real de Cutris, Buenos Aires y Santa Rosa de Pocosol, y a la entrada de San Humberto de Los Chiles, donde los uniformados revisaron carros y autobuses, a cuyos ocupantes pidieron documentos de identidad.
A algunos de los detenidos los encontraban a pocas horas de haber ingresado a territorio tico, como le ocurrió a seis mujeres que venían a buscar trabajo procedentes de Nueva Guinea.
Mercedes Serrato fue una de ellas. La mujer se marchó preocupada porque no tenía con qué pagar el dinero que pidió prestado para llegar a Costa Rica.
Según dijo, tiene varias semanas de estar sin empleo y por eso no pudo sacar el pasaporte que le cuesta 400 córdobas.
También se localizaron grupos originarios de Boaco y Estelí, así como peones que tenían ya una semana de laborar en las fincas, como le ocurrió a Omar Aguirre.
A las 4:00 p.m. de ayer trasladaron a los 52 extranjeros a Los Chiles para embarcarlos rumbo a San Carlos.
SE AHOGA DESPUÉS DE MOSTRAR PAPELES
Producto de la operación policial, un grupo de trabajadores nicaragüenses que sí tienen papeles, se presentaron ayer a la delegación a mostrar sus documentos.
Uno de ellos fue Juan Calero Morales, que murió ahogado en las aguas del Río San Carlos a las 7:00 a.m.
Calero, de 45 años, laboraba en la finca La Olga, ubicada en Boca Arenal, donde el patrón les recomendó que para evitar problemas acudieran voluntariamente a mostrar los documentos.
Al regreso, Calero intentó cruzar el río y súbitamente se hundió, tras emitir un solo quejido, relató su hijo Javier, que presenció el deceso.
El muchacho señaló que él y su primo se encontraban en la otra orilla mientras que a su padre le faltaban unos cinco metros de nado.