Rosario Mendoza Corea [email protected]
La mujer cada día continúa rompiendo aún más los esquemas y esto lo demuestra la joven Janeth del Carmen Cuadra Pérez, de 20 años, quien se graduó en la carrera técnica de soldadura, junto con otros jóvenes que egresaron del Instituto Juan Pablo II.
La joven es la mejor alumna de su promoción y dijo estar muy orgullosa de su formación. “Me llamó la atención ese oficio, que no es muy común, que lo aprenda la mujer; ahora podré integrarme a trabajar a un taller donde me darán oportunidad de realizar mis funciones”, dijo la joven quien afirma que anteriormente estaba estudiando 4to. año de secundaria, pero no pudo continuar.
Su mayor anhelo es poder ayudar a su familia que pasa muchas dificultades por la falta de empleo. “Sé que podré hacerlo porque si pude terminar el curso, también podré trabajar en ese oficio”, afirmó la joven que está en estado de embarazo.
El Instituto Tecnológico Juan Pablo II bajo la dirección de Monseñor Silvio Fonseca, nació hace 4 años para apoyar a las familias de escasos recursos, según el prelado.
“Es un proyecto construido por la sociedad civil con el Estado, la empresa privada, etc. Este año ya tenemos los primeros graduados en soldadura y electricidad en conjunto con Nicaragua Nuestra, organismo apoyado por la Agencia Internacional de Desarrollo (AID)”, destacó Fonseca.
La expectativa es profesionalizar la mano de obra porque este país la necesita, lo nuevos graduandos van a engrosar y a mejorar la calidad de la construcción. El instituto ha prometido una enseñanza de calidad para que las empresas puedan tener mano de obra de calidad disponible, afirmó el sacerdote
La licenciada Claudia Paniagua, directora Ejecutiva de “Nicaragua Nuestra”, indicó por su parte que a raíz del huracán Mitch existe un programa en Nueva Vida para reinsertar a la gente precisamente a una nueva vida y dentro de ese marco promueven talleres para jóvenes y mujeres jefas de hogar, para que puedan tener una herramienta que les permita trabajar.
TESTIMONIO DEL ESFUERZO
Julio César Dávila Morales es un testimonio del esfuerzo realizado por los jóvenes. El ya está trabajando como soldador, recibe un salario de 70 córdobas diarios y tiene una pulpería para garantizarse un mayor ingreso.
– Otro ejemplo es Emilio David Ortiz quien seguirá capacitándose en el Instituto. Ha decidido aprovechar la media beca que le ofrece el centro para tomar un segundo curso en electricidad y hará esfuerzos para pagar la otra mitad de la colegiatura.
– Según la directora del ONG, hace cuatro meses comenzaron los talleres de soldadura y electricidad y “hoy estamos graduando a los primeros 36 jóvenes que anteriormente estaban en riesgo”.