Tito Rondón [email protected]
Decíamos ayer que la nómina de 22 peloteros que es reglamentaria para el béisbol nicaragüense de Primera División es un error con consecuencias hasta de daños físicos para los peloteros, por lo que hay que expandirla.
Pero también tocábamos en otras columnas otros problemas, como el hecho que los jugadores nicas que empiezan en el profesionalismo no pueden foguearse en Nicaragua de acuerdo a las reglas actuales, pues los amontonan junto a los importados. Siendo la mayoría de los extranjeros de categoría doble A aproximadamente, pues nadie va a contratar a un nica de clase Rookie débil… o aún de Rookie avanzada.
Se me ocurre que una manera de componer ambas cosas es ampliar el roster a 24 voluntariamente, es decir, que los que quieran quedarse en 22 lo pueden hacer (eso es para los “agarrados”, ojo leoneses, no se dejen decir cosas).
Pero con dos condiciones. Un lugar debe ser para un jugador categoría “C”, y el otro para un profesional nicaragüense debajo de doble A (es muy difícil que alguien arriba de clase A venga a jugar o que obtenga permiso, me refiero a Marvin Benard, Vicente Padilla, Juan Muñoz y Oswaldo Mairena).
Claro, es un poco injusto ya que el Rivas tiene al mejor nica profesional, Jimmy González (quien le contó a Edgard Rodríguez que ya tiene el permiso de jugar en Nicaragua), y probablemente el Bóer se beneficiaría si firma a Jairo Pineda y el Chinandega con Omar Varela.
Pero es que estamos buscando un compromiso entre lo que pasaría en un mundo ideal, que es que todos los nicaragüenses que lo deseasen puedan jugar béisbol en su patria, y el actual reglamento.
Lo bueno de esto es que sería un aliciente para los equipos para firmar a muchachos más abajo en la escalera hacia las Mayores. Aún con este cambio es muy difícil que Justo Rivas juegue, pero se le facilitarían las cosas a Ernie Sinclair, Jefferson McCoy, Gonzalo López, Devorn Hansack, William Juárez, Luz Portobanco y Ramón Flores, que bien se podrían convertir en ese lanzador “come innings” que entra en el sexto episodio con el score 8-1 en contra y le salva el brazo a los cerradores.
Sin olvidar que de repente podríamos asistir al momento maravilloso cuando una promesa se convierte en un prospecto serio, como pasó con Jairo Pineda el año pasado. ¿Y qué les parece el campeonato de bateo logrado por Jimmy González el año pasado? Se puede decir que asistimos a la película “Nace una Estrella”.
“París bien vale una misa”. Yo preferiría que el lugar 24 fuese para un pelotero clase Rookie, pero hay que devolverle el favor a don Carlos García. Si él permite que los nicaragüenses jueguen en Nicaragua, pues que uno de los categoría “C”, su proyecto favorito, que también sea “come innings”. Lo necesitamos.