No es ninguna ventana, doña Berta Tórrez y su hija Rasmidia, cargan a sus niños gemelos, mientras muestran los destrozos causados por los pandilleros que les destruyeron la parte frontal de la vivienda.

Ataque madrugador de pandillas

MARIO SÁNCHEZ P. mario.Sá[email protected] A eso de las 4 de la madrugada del domingo, un grupo de pandilleros conocidos como “De la Calle 10” de Loma Linda, al sur del Barrio San Judas, sorprendieron a los vecinos con una lluvia de piedras y gritos de amenazas de muerte, que culminaron con la destrucción de la […]

MARIO SÁNCHEZ P. mario.Sá[email protected]

A eso de las 4 de la madrugada del domingo, un grupo de pandilleros conocidos como “De la Calle 10” de Loma Linda, al sur del Barrio San Judas, sorprendieron a los vecinos con una lluvia de piedras y gritos de amenazas de muerte, que culminaron con la destrucción de la parte frontal de la vivienda de doña Berta Tórrez de 50 años.

Además de destruirle la casa a doña Berta, quien vive de La Surtidora tres cuadras arriba y dos al sur en el Barrio Loma Linda, en San Judas, los pandilleros, aproximadamente siete, cargaron con cuatro sillas plásticas, una silla abuelita, un televisor pequeño, le quebraron el mueble donde estaba el aparato eléctrico y un espejo grande.

Debido a la lluvia de grandes piedras, los pandilleros le dejaron completamente destruida la parte frontal de la casa. Las tablas que la forraban quedaron en el piso, convertidas en astillas.

Rasmidia Hernández, hija de doña Berta, dijo que el momento fue de angustia y terror, porque después que destruyeron esa parte de la vivienda, los pandilleros entraron y siguieron con su labor destructora y amenazas de muerte, por lo que los dos niños se despertaron llorando horrorizados.

Agregó que luego que le destruyeron la casa y se llevaron los muebles y los electrodomésticos, los pandilleros salieron riéndose a carcajadas y gritando “¡vendo sillas, vendo un televisor!”.

Entre los pandilleros que ella logró reconocer mencionó a dos hermanos de apellido Solís, a “Walter Drogo”, a “Luna” y a un hijo de “El burro maleta”, quien horas después llegó a amenazarla de que también le iban a quemar lo que quedó de la casa, sostuvo doña Berta.

Del ataque madrugador también fue víctima Silvio Mangas, vecino de doña Berta. Aquí, los pandilleros agarraron a pedradas un carro Mazda que tenía aparcado dentro de su casa. Las piedras le hicieron añicos el vidrio trasero del carro.

Silvio afirmó que llamó por teléfono a la Policía de la División Tres, conocida como El Chipote, pero desistió luego de varios intentos de demandar el auxilio policial, cuando el agente que atendía el teléfono le respondió: “deje de jo…”.

Por lo que pidió a la División de Asuntos Internos de la Policía que investigue esta actuación del agente que estaba atendiendo el puesto de mando de esa unidad policial, ya que es obligación de la Policía dar protección a la población, como en este caso del ataque de pandillas.  

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